La recién inaugurada Estadio Banorte, anteriormente conocido como Estadio Azteca, marca su retorno después de dos años de remodelaciones. Esta reapertura coincide con el partido entre México y Portugal, programado para el sábado 28 de marzo de 2026, un evento muy esperado en la antesala del Mundial de fútbol.
Una de las preocupaciones que surge para los aficionados es el costo de la comida y bebida dentro del inmueble. Se ha establecido una política que prohíbe introducir alimentos y bebidas del exterior, lo que implica que los asistentes deberán prever su gastronomía dentro del estadio. Los precios, que ya están generando conversación, son considerablemente elevados.
En el menú básico, los snacks comienzan en 120 pesos, incluyendo opciones como papas, palomitas y simples postres como marquesitas. Para quienes deseen algo un poco más sustancioso, una pizza individual tendrá un costo de 130 pesos, mientras que un tradicional esquite se ofrece a 110 pesos, convirtiéndose en una de las alternativas más asequibles.
Para los amantes de la comida más elaborada, el gasto se incrementa notablemente. Un taco de cochinita se cotiza en 150 pesos, y tres tacos campechanos comparten el mismo precio. El taco de arrachera, disponible en dos piezas, asciende a 200 pesos, mientras que un solo taco al pastor o de bistec ronda los 230 pesos, el mismo costo de un burrito de pastor o res. También hay opciones de hot dogs, cuyas tarifas varían entre los 180 y 200 pesos, y sándwiches como el italiano o de pechuga de pavo a 160 pesos.
La oferta internacional en el estadio sigue una lógica similar de precios. Un sándwich rib eye cuesta 220 pesos, mientras que un chicken bake llega a 240, y las pizzas de pepperoni o hawaiana rondan los 130 pesos. Sin duda, comer dentro del estadio no será un gasto menor para quienes planeen pasar varias horas en el recinto.
En cuanto a las bebidas, la variedad también es amplia. Un refresco, agua mineral o jugo embotellado tiene un precio de 80 pesos, y un paquete de seis refrescos se ofrece a 360 pesos. La cerveza, que suele ser muy apreciada en estos eventos, costará 190 pesos por vaso; hay opción de pedirla como michelada con un costo adicional. Para quienes asisten en grupo, el paquete de seis cervezas asciende a 600 pesos.
Los precios de los destilados son aún más impactantes. Las botellas comienzan en 1,200 pesos, como es el caso de Bacardí Carta Blanca, y pueden llegar hasta 3,900 pesos en opciones premium como Chivas 18. Los paquetes de bebidas en áreas especiales también suponen un gasto significativo, con precios que varían desde 4,200 pesos hasta 6,900 pesos, que incluyen botellas, refrescos y hielo.
En términos prácticos, una experiencia sencilla como consumir una cerveza y un taco o burrito puede costar entre 340 y 420 pesos. Si se añaden snacks, refrescos o un segundo plato, es factible que la cuenta individual se acerque a los 500 pesos. Para grupos, especialmente en zonas con servicio especial, el desembolso se incrementará aún más.
La atención sobre el partido México vs. Portugal no se limita solamente a lo deportivo; también se considera la inversión que representa comer y beber dentro del nuevo Estadio Banorte. Así, la experiencia gastronómica formará parte del espectáculo en este icónico recinto.
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