A medida que 2026 avanza, el panorama de las ferias de arte se enfrenta a cambios significativos que impactan la forma en que las galerías se presentan. En un sector donde la proclamación de declaraciones audaces solía ser la norma, ahora el enfoque ha cambiado, dejando a los stands de declaración como una especie en peligro de extinción. Este movimiento hacia la monotonía refleja transformaciones más amplias que han atravesado la industria en las últimas dos décadas.
Desde eventos clave como Zona Maco en Ciudad de México y la primera edición de Art Basel Qatar en febrero, hasta el reciente Frieze Los Ángeles, se observa que los stands “declarativos” que caracterizaban las ferias de arte durante los 2000 y 2010 parecen haber perdido protagonismo. En aquellos días, la creatividad desbordante solía dar forma a experiencias inmersivas, como cuando Jeffrey Deitch recreó el estudio de Florine Stettheimer en la feria Armory de Nueva York en 2017 o cuando Gavin Brown dedicó su stand a una obra singular de Urs Fischer.
Ahora, los costosos requisitos para participar en ferias han puesto en jaque a los comerciantes, ya que estos costos se han disparado desde 2020. En un informe de Art Basel y UBS del año pasado, los encuestados clasificaron la participación en ferias como uno de los costos más preocupantes, obligando a las galerías a reconsiderar su enfoque en un mercado donde cada vez menos pueden arriesgarse en curadurías ambiciosas. Candace Worth, asesora de arte en Nueva York, subraya esta realidad al indicar que las galerías deben equilibrar el mercadeo y la venta de obras, convirtiendo a los stands en oportunidades comerciales más que en plataformas de expresión artística.
Curiosamente, las galerías mejor equipadas para realizar estos stands audaces ahora tienden a alejase de ellos. Poseen recursos para llevar a cabo exhibiciones individuales impactantes en sus espacios permanentes, lo que les permite mantener una presencia en ferias sin depender de estos stands complejos. El aumento en el número de ferias, de unas 68 anuales en 2005 a cientos en la actualidad, también ha diluido la capacidad para destacar en medio de la competencia.
A pesar de estas limitaciones, surgen nuevas formas de hacer una declaración en el arte contemporáneo. Algunas presentaciones, como la que se llevó a cabo en Frieze Londres, apuntan a una experiencia más rica a través de la evolución conceptual en lugar de la provocación inmediata. Jenkin van Zyl presentó “Sweat Carousel”, una sauna funcional que combina performance, arquitectura y cine, en un esfuerzo por conectar con el público de manera más profunda.
La diversidad en la programación de ferias también ha abierto nuevas oportunidades. Se están creando secciones curadas que permiten a los galeristas experimentar con presentaciones más arriesgadas, dando espacio a artistas emergentes y obras monumentales. Eventos como la reciente Art Basel Qatar enfatizan singularidades en la exhibición, permitiendo un enfoque personal en el arte.
Sin embargo, las dinámicas de compra también están en evolución. Cada vez más, los coleccionistas optan por sustituir sus visitas a galerías por una experiencia más concentrada en las ferias, lo que refuerza la importancia de estas presentaciones “declarativas”. Este cambio de comportamiento plantea desafíos adicionales; para muchos comerciantes, la exhibición en una feria se ha convertido en la única oportunidad para atraer compradores, sobre todo aquellos provenientes de ubicaciones distantes de los centros artísticos.
A pesar de los altos costos asociados y la saturación del calendario, la voluntad de los galeristas de invertir en artistas sigue vigente. Vincenzo de Bellis, director artístico global de Art Basel, reconoce que aunque los costos son un obstáculo, las galerías están tomando decisiones estratégicas conscientes, alineando sus presentaciones con planes a largo plazo.
En suma, mientras los stands tradicionales de declaración parecen debilitarse, el sector encuentra maneras innovadoras de conectarse con el público. La aparición de ferias boutique y enfoques experimentales respalda la idea de que el arte y su presentación están en constante evolución, adaptándose a un panorama cambiante en 2026 y más allá. Este entorno desafiante podría ser la clave para revitalizar el interés y la interacción con el arte contemporáneo, permitiendo a los nuevos públicos encontrar su lugar en esta narrativa dinámica.
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