El tiempo avanza y con cada cierre de ciclo, tanto individuos como empresas se ven empujados a reflexionar sobre su desempeño y a marcar nuevos objetivos para el año que comienza. En este contexto, el final del 2025 se convierte en una oportunidad clave para revisar estrategias y preparar presupuestos para el 2026. Algunas organizaciones lo han hecho en el último trimestre del año pasado; otras lo están llevando a cabo ahora, mientras que hay aquellas que prefieren basar sus operaciones en la inercia adquirida a lo largo de los años.
Sin importar la situación particular de cada entidad, el inicio del año siempre invita a la introspección y a la evaluación de metas. Para ello, los administradores y los líderes deben considerar diversos factores relevantes que impactarán en el desempeño de sus actividades en los próximos meses. Entre estos destacan el panorama económico, cambios regulatorios y fiscales, avances tecnológicos, así como temas de sostenibilidad y emergentes cuestiones laborales.
El crecimiento económico proyectado para el año 2026 es modesto, estimándose entre un 1.0% y un 1.4%. Solo unos pocos sectores, como la manufactura, la tecnología, impulsada por el nearshoring, y las energías renovables, se perfilan para mostrar un crecimiento dinámico. Sin embargo, las organizaciones tendrán que enfrentar desafíos significativos, como el aumento del salario mínimo y una caída en el consumo, que refleja una baja en la confianza del consumidor. Este entorno competitivo exige que las administraciones sean más eficientes en la gestión de costos y en el control de gastos, ya que una adecuada administración de la liquidez y una inversión consciente podrían ser cruciales para el éxito.
Por otro lado, se anticipa una mayor fiscalización por parte de las autoridades, incluyendo el Servicio de Administración Tributaria y el IMSS. La revisión del tratado entre México, Estados Unidos y Canadá podría alterar los costos de importación y las barreras arancelarias, afectando la competitividad de las empresas. Además, se esperan cambios en los procesos aduaneros que incrementarán las obligaciones documentales y tecnológicas, por lo que un análisis de riesgos regulatorios resultará vital para que las empresas naveguen sin contratiempos.
La digitalización de los procesos está cobrando importancia en el entorno actual. Muchas empresas están invirtiendo en herramientas de inteligencia artificial para optimizar sus operaciones. Sin embargo, la falta de inversión y capacitación en esta área puede afectar gravemente su competitividad.
En el ámbito de la sostenibilidad, las empresas deben alinearse con los compromisos ambientales, sociales y de gobernanza para permanecer en sus respectivas cadenas de suministro. La adopción de mejores prácticas de gobierno corporativo no solo asegura que las organizaciones se mantengan operativas, sino que también mejora su desempeño y el cumplimiento de regulaciones a futuro.
El año 2026 se perfila como un periodo de cambios significativos en el contexto laboral. Las reformas a la Ley Federal del Trabajo, que incluyen la reducción gradual de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales y la limitación de las horas extraordinarias, junto con la informalidad que afecta al 57% de la fuerza laboral, obligarán a las empresas a mejorar sus ofertas salariales y de prestaciones para atraer talento.
Cada uno de estos elementos, desde el entorno económico hasta las reformas laborales, define un escenario desafiante pero también lleno de oportunidades para las organizaciones. En este nuevo año, será esencial que las empresas sean proactivas y adapten sus estrategias para no solo sobrevivir, sino prosperar en un entorno en constante evolución.
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