La última semana de junio se destacó por la publicación de diversos datos económicos cruciales tanto para México como para Estados Unidos. Estos informes abarcan temas de inflación, actividad económica, el mercado laboral, la balanza comercial y el comportamiento del comercio en ambos países. Desde el 22 hasta el 26 de junio de 2026, se clarificaron aspectos clave que dan forma al panorama económico regional y global.
El Banco de México (Banxico) decidió mantener su tasa clave de interés en un 6.5%, como se esperaba. El pronóstico de inflación general para el cierre de 2026 se ajustó ligeramente, manteniéndose en 3.5%. La autoridad monetaria también reafirmó su expectativa de que la inflación alcanzará su meta del 3% en el segundo trimestre de 2027. Sin embargo, advirtió que los riesgos inflacionarios persisten, principalmente debido a la política económica de Estados Unidos y la prolongación de conflictos geopolíticos.
A nivel del crecimiento económico, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) reportó un crecimiento mensual del 1.2% en abril, lo que sugiere un inicio positivo del segundo trimestre, luego de un primer trimestre débil. Este incremento representa el mayor crecimiento desde marzo de 2021.
En cuanto a la inflación, México observó una desaceleración en la primera mitad de junio, situándose en 3.55%, un dato que marca la sexta disminución consecutiva. Este comportamiento es alentador, ya que la inflación había superado el objetivo establecido por Banxico a inicios de año.
Por otro lado, el mercado laboral reportó un retroceso significativo, perdiendo 194,000 empleos en mayo, el 43% de los puestos creados en abril. Este resultado refleja un aumento de la informalidad y un deterioro en el empleo formal, lo que contrasta con la recuperación de otros sectores económicos.
Las exportaciones también mostraron un rendimiento sobresaliente, registrando un aumento del 25.4% en mayo, alcanzando los 69,544.5 millones de dólares. Simultáneamente, las importaciones crecieron un 24.0% en el mismo mes. Sin embargo, el sector automotriz fue una excepción, con una caída del 2.2% en sus ventas externas.
Las ventas minoristas, por su parte, lograron un crecimiento de 0.8% en abril, recuperando fuerza tras el avance anterior de solo 0.2%. Este repunte es significativo, ya que las ventas minoristas experimentaron un crecimiento interanual más alto desde enero.
En el contexto estadounidense, el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE) superó el 4.0% en mayo, alcanzando su nivel más alto en tres años, impulsado en parte por el incremento de los precios de la energía debido a tensiones geopolíticas. Por otro lado, se revisó al alza el Producto Interno Bruto (PIB) de EE. UU. del primer trimestre, ahora estimado en un crecimiento del 2.1%.
La confianza del consumidor en Estados Unidos también mostró señales de recuperación en junio, aunque las preocupaciones por el costo de vida persisten. En el sector manufacturero, se observó un crecimiento en junio impulsado por nuevos pedidos, aunque el empleo en este sector alcanzó su punto más bajo en seis años debido a la presión inflacionaria.
Finalmente, el peso mexicano se debilitó frente al dólar, cerrando a 17.5050 unidades por dólar, mientras que las bolsas de valores en México continuaron cayendo, reflejando el tono negativo de los mercados, en particular en el sector tecnológico.
Estos indicadores reflejan un momento crítico en la economía, con un panorama mixto que sugiere tanto oportunidades como desafíos en el futuro inmediato. La combinación de estos datos será vital para la toma de decisiones tanto en el ámbito político como en el económico, a medida que México y Estados Unidos navegan por un entorno global incierto.
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