En la tercera semana de julio, México presentó datos económicos significativos, reflejando un panorama complejo en su actividad económica. Durante mayo, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) reveló que la economía mexicana perdió impulso, cayendo un 0.3% en comparación con el mes anterior, tras haber experimentado un notable crecimiento del 1.4% en abril, el avance mensual más alto desde marzo de 2021. Este debilitamiento se atribuye principalmente al retroceso en las actividades secundarias, aunque el sector servicios mantuvo un crecimiento moderado que evitó una caída más drástica. Comparado con el año anterior, el IGAE mostró un crecimiento anual del 2.0%, ligeramente inferior al 2.2% de abril.
En otro aspecto relevante, la inflación en México se desaceleró durante la primera quincena de julio, con un aumento de solo 0.07% respecto a la quincena anterior. Esto llevó la inflación anual a un nivel del 3.10%, el más bajo desde diciembre de 2020. En comparación, en la misma quincena de 2025, la inflación fue de 0.15%. El dato reciente sugiere una disminución en la presión de bienes y servicios volátiles, aunque la inflación subyacente continúa en ascenso.
El mercado laboral no fue ajeno a este contexto económico: en junio, se reportaron la eliminación de 319,633 empleos, siendo esta la segunda cifra más alta de despidos en 2026, solo detrás de la baja de enero, donde se eliminaron 705,427 puestos. Esta caída se asocia tanto con la contracción del empleo formal como informal, destacando un déficit de 293,227 personas en lo que va del año. Se estima que México necesita crear 1.2 millones de empleos anualmente para cubrir el crecimiento de la fuerza laboral.
Las ventas minoristas también reflejan un panorama preocupante, cayendo un 0.6% en mayo, después de dos meses de crecimiento. En el mismo período, el crecimiento interanual de estas ventas se desaceleró a 2.4%, comparado con el ascenso del 4.5% en abril. Este descenso es indicativo del debilitamiento del mercado laboral, con la pérdida de aproximadamente 195,000 empleos en el país.
A nivel global, el Banco Central Europeo optó por mantener su tasa de interés en 2.25%, aunque dejó entrever la posibilidad de futuros incrementos, en respuesta a la creciente tensión en Medio Oriente y su impacto en los precios de la energía. En Japón, la inflación se aceleró al 1.6% en junio, influenciada por el aumento de los precios del petróleo y la debilidad del yen.
Con estos datos, se concluye que tanto la economía mexicana como la situación laboral enfrentan desafíos significativos en un contexto de incertidumbre económica, tanto a nivel nacional como internacional. La interdependencia de estos factores sugiere que la atención debe centrarse en las estrategias para revitalizar el crecimiento y el empleo en el país.
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