El misterio que rodea al universo se intensifica al descubrir que la materia visible que conocemos, compuesta por estrellas, planetas y otros objetos celestes, representa apenas un 15% de la totalidad de la materia en nuestro cosmos. Este hallazgo, fruto de la investigación que examina el comportamiento de ondas de radio provenientes de 69 puntos distantes, ha puesto en evidencia la existencia de una cantidad significativa de materia ordinaria “perdida”.
Los científicos han identificado que este tipo de materia, que está hecha de bariones (las partículas subatómicas que forman átomos, como protones y neutrones), se ve escondida en grandes extensiones de gas tenue que se encuentran en el espacio intergaláctico. Este gas actúa como una especie de "niebla" entre galaxias, lo que dificulta su detección. La ubicación de esta materia fue un enigma, y ahora se sugiere que se halla dispersa lejos de las galaxias, en una red cósmica difusa.
Históricamente, la cantidad total de materia ordinaria se había estimado a través de análisis de la luz remanente del Big Bang, que ocurrió hace aproximadamente 13,800 millones de años. A pesar de estos cálculos, casi la mitad de esta materia permanecía sin ser localizada. Liam Connor, un experto en astronomía de la Universidad de Harvard, explica que una parte de esa materia se encuentra en los halos de material difuso que rodean a las galaxias, incluida nuestra propia Vía Láctea.
El estudio revela que la materia ordinaria, en lugar de acumularse en galáxias, se dispersa a grandes distancias debido a procesos violentos, como las explosiones de supernovas o las erupciones de agujeros negros supermasivos. Es en estos eventos donde vastas cantidades de gas son despedidas hacia el espacio, convirtiéndose en plasma, un estado en el cual los electrones y protones existen por separado.
La detección de esta materia se facilitó mediante el uso de ráfagas rápidas de radio (FRB). Estos pulsos energéticos de ondas de radio que vienen de lugares lejanos del universo permiten medir la dispersión de la luz que viaja a través de diferentes longitudes de onda, un fenómeno similar a lo que ocurre cuando un prisma descompone la luz blanca en un arco iris. Esta dispersión es un indicativo del material presente en el camino de la luz, lo que hace posible realizar mediciones precisas de la materia que antes pasaba desapercibida.
Los hallazgos son claros: alrededor del 76% de la materia ordinaria reside en el espacio entre las galaxias, aproximadamente un 15% está en los halos de las galaxias, y el restante 9% se halla en el interior de ellas, predominantemente en forma de estrellas o gases.
Con estos descubrimientos, los investigadores ahora se encuentran en una posición privilegiada para explorar otras cuestiones relacionadas con la naturaleza de la materia ordinaria en el universo. Asimismo, plantean interrogantes aún más complejos sobre la materia oscura, una entidad que, aunque constituye la mayor parte de la materia en el universo, sigue siendo un enigma cuya composición y propiedades son poco comprendidas.
A medida que la ciencia avanza en la comprensión del cosmos, cada revelación no solo invita al asombro, sino que también sugiere que estamos solo al borde de desvelar los secretos que el universo guarda, manteniendo así viva la curiosidad sobre lo que nos rodea.
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