La Zona Arqueológica de Teotihuacán, uno de los destinos turísticos más emblemáticos de México, ha reabierto sus puertas tras un trágico incidente que dejó una mujer canadiense muerta y a 13 extranjeros heridos. El ataque, ocurrido el lunes 20 de abril, desató alarmas sobre la seguridad en lugares históricos, justo a menos de dos meses del inicio del Mundial 2026, en el que México será una de las sedes.
Las autoridades identificaron al agresor como Julio César Jasso Ramírez, un mexicano de 27 años que, aparentemente, actuó solo. Durante el ataque en la Pirámide de la Luna, que hasta ahora era la única estructura del sitio permitida para el ascenso de visitantes, el hombre abrió fuego contra turistas y miembros de seguridad, realizando al menos 14 disparos. Videos en redes sociales mostraron a visitantes buscando refugio en medio del tiroteo, reflejando la gravedad de la situación.
La presidenta Claudia Sheinbaum expresó su consternación por lo sucedido, enviando su apoyo a las víctimas y asegurando que se comunicó con la embajada de Canadá para coordinar las acciones pertinentes. Tras el incidente, el Gabinete de Seguridad recibió instrucciones de investigar a fondo el ataque y reforzar los protocolos en espacios turísticos.
En un giro alarmante, el fiscal general del Estado de México reveló que el ataque no fue espontáneo. Jasso había visitado Teotihuacán en varias ocasiones previas y se hospedó en hoteles cercanos. Entre sus pertenencias, se hallaron materiales vinculados a hechos violentos en otros países, lo que sugiere una posible inspiración en eventos como la masacre de Columbine en 1999.
Como respuesta a la tragedia, el sitio arqueológico reabrió el miércoles con medidas de seguridad reforzadas. Se desplegaron efectivos de la Guardia Nacional y policías municipales en los accesos, y se implementaron revisiones exhaustivas de bolsos y vehículos. Aunque la Pirámide de la Luna permaneció cerrada, el resto del complejo volvió a recibir visitantes con el compromiso de operar de manera ordenada.
Teotihuacán, ubicado a unos 50 kilómetros de la Ciudad de México, es un pilar del turismo en el país, atrayendo en 2025 a aproximadamente 1.8 millones de personas. Este ataque resulta aún más preocupante en el contexto de los próximos eventos deportivos, lo que refuerza la necesidad de poner en marcha controles más estrictos en zonas arqueológicas y otros lugares de alta afluencia.
A medida que continúa la investigación, las autoridades insisten en que Jasso actuó solo y no hay indicios de colaboración de otros individuos en este trágico suceso. La discusión sobre la seguridad en espacios turísticos ha cobrado fuerza y, sin duda, se volverá una prioridad para el gobierno mexicano en los próximos meses.
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