El primer día de gobierno del presidente Abelardo de la Espriella se vio empañado por la violencia en Colombia, con dos ataques explosivos que dejaron al menos un policía muerto y varios heridos. La jornada comenzó con una explosión en un peaje en construcción sobre la carretera Panamericana, en el municipio de Santander de Quilichao, en el departamento del Cauca. De acuerdo con el Ejército colombiano, disidentes de las FARC fueron responsables del ataque, el cual se atribuye a estructuras lideradas por alias Iván Mordisco, un guerrillero buscado que se apartó del acuerdo de paz firmado en 2016.
Horas más tarde, el clima de inseguridad se intensificó con otro ataque, esta vez en una estación de policía en el departamento del Cesar. Drones carga de explosivos fueron utilizados, resultando en la muerte de un policía. Hasta el momento, las autoridades no han vinculado a ningún grupo armado con este ataque, lo que añade incertidumbre a la ya inestable situación de seguridad en el país.
Durante su ceremonia de asunción en Cali, De la Espriella prometió luchar “sin tregua al narcoterrorismo” y poner fin a los diálogos de paz establecidos por su antecesor, Gustavo Petro. Esta promesa refleja un marcado cambio en la política de seguridad, ya que el nuevo mandatario busca intensificar los bombardeos contra guerrillas y grupos criminales asociados al narcotráfico. Además, ha adelantado planes para la construcción de megacárceles, inspiradas en modelos utilizados en El Salvador.
Entre las primeras medidas anunciadas se encuentra el traslado a prisiones de máxima seguridad de 117 reclusos considerados de “alto perfil,” quienes habían participado en los anteriores diálogos de paz. De la Espriella también sostuvo una reunión de seguridad con autoridades del suroeste del país, incluyendo a Dilian Francisca Toro, gobernadora del Valle del Cauca.
Además de su enfoque en la seguridad, el nuevo gobierno tomó decisiones significativas en la política exterior al reconocer la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, buscando así revitalizar las relaciones bilaterales. Esta decisión se hizo pública después de un encuentro entre el vicepresidente José Manuel Restrepo, el canciller colombiano Omar Bula y su homólogo marroquí, Naser Bourita.
El contexto actual en Colombia es delicado, atravesando una de sus peores etapas de violencia en la última década, lo que hace que las promesas de De la Espriella adquieran un matiz urgente. Durante su investidura, el nuevo presidente también mencionó una serie de políticas para erradicar cultivos ilícitos, fomentar la explotación de petróleo y gas mediante fracking, y reducir impuestos.
Con la implementación de estas estrategias, el gobierno de De la Espriella se enfrenta al desafío de restaurar la seguridad y la paz en un país marcado por décadas de conflicto y violencia. La comunidad internacional observa atentamente cómo estas decisiones darán forma al futuro de Colombia en los próximos años.
Actualización: Los eventos mencionados tienen fecha del 8 de agosto de 2026.
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