El Teatro de las Artes del Centro Nacional de las Artes (Cenart) presenta una fascinante propuesta que es un verdadero homenaje a la cosmogonía maya. La compañía Tránsito Cinco Artes Escénicas ha traído a la escena una obra impactante que fusiona el lenguaje del circo contemporáneo con elementos rituales, generando un espacio donde el cuerpo actúa como un códice vivo.
Bajo un entorno simbólico, la narrativa transcurre a partir del mito del descenso de los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué al inframundo, conocido como Xib’alb’a. En una atmósfera que evoca temas profundos como la creación, la dualidad y la muerte, la obra invita a los espectadores a sumergirse en un viaje de astucia y sacrificio.
El director Jorge Díaz Mendoza ha explicado que la meta fue que cada cuerpo encarnara lo simbólico, empleando acrobacias que no son meros trucos, sino actos de fe que hablan de renacimiento. Un momento destacado de esta experiencia es la escena en la que la artista que representa a Ixbalanqué se eleva y gira del cabello, creando una metáfora visual de transformación y riesgo.
La obra busca activar la resonancia del Popol Vuh en el presente, alejándose de una representación literal de los textos sagrados. La narradora, inspirada en el Ahk’ij, se convierte en un puente entre el mito y la audiencia, evocando acciones con su voz y logrando una conexión íntima y profunda.
La escenografía ha sido diseñada como un espacio mutable, cargado de símbolos que permiten que cada estructura cambie de significado a medida que avanza la historia. El diseño, a cargo de Guillermo Ortiz, se complementa con una iluminación atmosférica de Édgar Mora y un vestuario de Azucena Galicia, que sumergen al espectador en un entorno lleno de misterio. La música original de Eduardo Martínez entrelaza elementos prehispánicos con sonidos contemporáneos, creando una textura que intensifica la carga emocional de la obra.
El elenco, al asumir múltiples roles, ha enfrentado el desafío de convertir la técnica en un verdadero vehículo expresivo, donde cada movimiento resuena con emoción y ritmo. La dramaturgia elude la linealidad, revelando fragmentos que evocan el vasto universo mítico mesoamericano.
Con funciones programadas para el 2 y 3 de agosto a las 13:30 horas, esta obra no solo es un espectáculo circense, sino una ofrenda visual que desafía las convenciones comunes y celebra el arte en su forma más integral.
La invitación es a visitar el Cenart y sumergirse en un viaje que combina tradición y contemporaneidad, donde el cuerpo, la palabra y la acción se entrelazan para narrar historias que siguen resonando en nuestra realidad actual.
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