En una conmovedora operación policial que ha sacudido la ya tensa situación de derechos civiles en Hong Kong, dos personas fueron arrestadas tras un asalto a la librería independiente Hunter. Las autoridades acusaron a los responsables de vender materiales con “intención sediciosa”, una acusación que rápidamente captó la atención de los medios locales. Entre los supuestos materiales se encuentra una biografía del empresario y activista pro democracia Jimmy Lai, actualmente encarcelado bajo cargos de seguridad nacional.
El operativo, llevado a cabo en la madrugada del miércoles, tuvo como objetivo a Leticia Wong, la propietaria de la librería y exconsejera distrital prodemocracia, y un hombre de 32 años. La policía alegó que ambos ofrecían publicaciones que incitaban al odio contra el gobierno, la judicatura y las fuerzas de seguridad. Las acusaciones se agravan al implicar transferencias de dinero de organizaciones políticas extranjeras, basándose en la legislación a favor de la seguridad nacional promulgada en 2024. Esta normativa establece penas de hasta siete años de prisión por intención sediciosa y hasta 14 años en casos de lavado de dinero.
La obra titulada The Troublemaker, expuesta en la vitrina del comercio, fue parte de las pruebas incautadas durante el allanamiento. Además, las autoridades se llevaron copias manuscritas de las letras de una canción en cantonés que se convirtió en un himno no oficial durante las protestas de 2019. Este paso refuerza la estrategia del gobierno de cero tolerancia hacia cualquier símbolo asociado con la oposición.
El arresto de Wong y su colega coincide con el 29° aniversario de la transferencia de soberanía de Hong Kong del Reino Unido a China, un momento históricamente sensible que destaca el deterioro de las libertades civiles en la ciudad. Wong, conocida por su postura desafiante a pesar de la represión, ha denunciado el hostigamiento de las autoridades. De 2022 a 2025, su librería fue objeto de inspecciones y advertencias oficiales en al menos 92 ocasiones.
En marzo de 2026, otro establecimiento del sector, Book Punch, fue allanado y cuatro empleados fueron detenidos por presunta distribución de materiales también considerados sediciosos, incluidas obras sobre Jimmy Lai. Aunque los detenidos fueron liberados bajo fianza, este episodio marcó un antecedente inquietante para los libreros independientes y activistas culturales.
El gobierno de Hong Kong defiende la aplicación de estas leyes de seguridad, argumentando que son esenciales para preservar la estabilidad en un territorio que ha experimentado episodios de violencia. Aseguran que la libertad de expresión está garantizada, pero la serie de arrestos y cierres de librerías ha llevado a una percepción creciente de que el disenso público se ha reducido desde 2019.
Con fecha de junio de 2026, las fuerzas de seguridad informan que han detenido a 401 personas por delitos relacionados con la seguridad nacional, de las cuales 182 han sido condenadas. Observadores internacionales y organizaciones de derechos humanos interpretan estos episodios como parte de una estrategia sistemática de censura destinada a neutralizar cualquier manifestación de oposición a las autoridades.
La situación en Hong Kong continúa siendo un recordatorio del delicado equilibrio entre la seguridad y las libertades civiles, un debate que sigue desatando profundas preocupaciones tanto a nivel local como internacional.
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