Una obra de arte que ha intrigado a expertos durante años ha dado un giro inesperado en su atribución. Se trata de un cuadro que anteriormente se creía un “copia de taller” de un célebre Rembrandt en la colección del Art Institute of Chicago. Gracias a un análisis meticuloso de Gary Schwartz, un renombrado académico especializado en Rembrandt y pintura holandesa, la autoría ha sido reivindicada a favor del propio maestro.
Schwartz, quien ofrecerá una charla en la National Gallery de Londres, sostiene que un lienzo privado en el Reino Unido comparte una conexión significativa con la emblemática obra El viejo con la cadena de oro (1631). A pesar de que estos dos trabajos —el primero en panel y el segundo en lienzo— fueron considerados por mucho tiempo como copias, su reciente exhibición conjunta en Chicago ha reavivado el debate. Mientras el Art Institute categorizaba el lienzo como una reproducción producto del círculo de aprendiz del artista, Schwartz argumenta que fue más probable que Rembrandt creara la obra tras un encargo directo y reciente.
El académico destacó una observación crucial: “Si Rembrandt tenía un cliente interesado en una réplica de su atractiva obra, ¿cuál sería la forma más efectiva de producirla? Delegar la tarea a un alumno, cuyo trabajo necesitaría revisión, o llevar a cabo la recreación de inmediato, cuando los pasos creativos aún estaban frescos en su mente y mano? La respuesta parece clara, lo que explica la notable calidad del lienzo”.
Este lienzo fue originalmente acreditado a Rembrandt en 1898, tras la compra por parte del bisabuelo del actual propietario, Francis Newman. Sin embargo, en 1912, con el descubrimiento de la obra en panel, el célebre historiador del arte alemán Wilhelm Bode etiquetó el lienzo como “una reproducción astuta”. Sin embargo, Schwartz señala que Bode no proporcionó razones sólidas que justificaran su clasificación.
Newman, quien disfruta del enigma que envuelve a la obra, ha expresado: “Siempre ha sido un misterio para mí. He disfrutado de este misterio porque me ha permitido disfrutarla en mi pared sin la responsabilidad de su posible importancia”.
A pesar de los nuevos argumentos a favor de la autenticidad del lienzo, el Art Institute of Chicago sostiene que sigue siendo una copia, basándose en análisis de infrarrojos, radiografías y análisis de pigmentos. Aun así, el museo admite que “la conversación sobre el propósito y autoría de estas copias continúa evolucionando”.
Este desenlace subraya la complejidad y la fascinación del mundo del arte, donde la atribución de una obra puede cambiar drásticamente con nuevos hallazgos. A medida que la discusión avanza, el legado de Rembrandt sigue desafiando su comprensión, invitando a expertos y amantes del arte por igual a reflexionar sobre las intrincadas relaciones entre creador y copia.
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