Con la llegada de la primavera, el mercado de flores en México se prepara para un periodo de alta demanda, destacando un fenómeno notable en el mundo de las entregas a domicilio. Según información reciente, los pedidos de flores se disparan hasta un 1,500% solamente el 21 de marzo, en comparación con semanas previas, reflejando una tendencia que va más allá de las fechas tradicionales como el 14 de febrero o el Día de las Madres.
En particular, las fechas del 21 de marzo y 21 de septiembre se han posicionado como momentos clave para el consumo de arreglos florales, impulsando la costumbre de regalar flores amarillas para celebrar la llegada de la primavera. Esta tendencia ha encontrado un fuerte eco en las redes sociales, convirtiéndose en una tradición emergente que cada vez más personas siguen.
En 2025, los días de mayor actividad en el comercio de flores se registraron el 21 de septiembre —marcando la llegada de la primavera en el hemisferio sur—, seguido del 14 de febrero, el 21 de marzo y el 10 de mayo. Este patrón de consumo se atribuye no solo a aspectos culturales, sino también a la creciente digitalización, que permite a los consumidores adquirir arreglos florales de manera sencilla a través de aplicaciones móviles, muchas veces con entrega el mismo día.
Las cifras subrayan este auge: se estima que los pedidos a través de plataformas de entrega crecieron casi 12 veces en comparación con el año anterior. Ciudades como la Ciudad de México, Guadalajara, Puebla, Monterrey y Tijuana han sido las que concentran la mayor actividad en la compra de flores; el mayor número de pedidos suele concentrarse entre las 11:00 y 12:00 horas del día.
En cuanto al valor del mercado de flores en México, este alcanzó los 895 millones de dólares en 2025, con proyecciones que apuntan a una cifra de hasta 1,294 millones de dólares para 2034, lo que implica un crecimiento anual promedio del 4.05% entre 2026 y 2034. Este crecimiento se ve impulsado por una demanda interna en aumento, el auge de tradiciones culturales, cambios en los hábitos urbanos y condiciones climáticas favorables a lo largo del año, además del potencial de exportación hacia países vecinos como Estados Unidos.
Eventos y festivales florales, junto con la creciente popularidad de plataformas digitales para la compra y entrega de flores, han contribuido significativamente al dinamismo de este mercado. La tendencia no solo refleja un cambio en las preferencias de los consumidores, sino también una adaptación a las nuevas tecnologías que han transformado la forma en que celebramos momentos especiales, haciendo de las flores un regalo siempre relevante y atemporal.
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