Un trágico accidente marítimo ha golpeado a Guyana tras el naufragio del ferry MV Barima, que se volcó la noche del sábado con más de un centenar de personas a bordo. Hasta el momento, se han confirmado al menos 53 muertes y un número indeterminado de desaparecidos, mientras continúa un operativo de búsqueda que ha logrado rescatar a 76 personas.
El ferry zarpó de Georgetown, la capital del país, con rumbo a Port Kaituma, un pueblo del noroeste, a donde se accede solamente por mar y luego por río. Las labores de rescate comenzaron en la madrugada del domingo tras recibir una llamada de auxilio. La zona de búsqueda se amplió notablemente, de 400 a 1.070 km², con la participación de buzos locales y franceses, así como embarcaciones y avionetas provenientes de países vecinos.
Los relatos de los sobrevivientes revelan la rapidez con la que el barco se hundió. Helena Moonsammy compartió la angustiosa experiencia de perder a cuatro de sus nietos mientras luchaba por ayudar a los más pequeños. “El barco se hundió en minutos, en segundos”, recordó, mientras se aferraba a los restos de la embarcación durante la noche.
Por su parte, Alicia Atkinson, de 18 años, también sufrió una experiencia desgarradora, ya que fue incapaz de mantener a su hija de tres años a su lado mientras se sostenía con su hijo de diez meses. “Terminé en el agua y luchaba por salir a la superficie para respirar, pero mi hija se me escapó de las manos y desapareció”, explicó con lágrimas en los ojos.
El primer ministro, Mark Phillips, estimó que el ferry podría haber transportado hasta 179 personas, cifra que excede los 133 nombres registrados en el manifiesto. Esta situación ha levantado preocupaciones, ya que muchos pasajeros denuncian que empleados de taquilla vendían boletos de manera no oficial a cambio de efectivo, lo que ha derivado en la suspensión de todo el personal involucrado en la gestión del MV Barima.
En un giro inesperado, el capitán y al menos otro miembro de la tripulación dieron positivo por marihuana tras ser rescatados y se encuentran bajo custodia de las autoridades. A pesar de su antigüedad de 87 años, el ferry había pasado por reparaciones recientes y tenía trabajos programados para octubre.
El presidente, Irfaan Ali, se dirigió a la nación y advirtió que los próximos días representarían un “período difícil para nosotros como pueblo y como país”. La tragedia también ha atraído la atención internacional, ya que la cancillería venezolana expresó su solidaridad y se mantiene alerta ante la situación emergente.
Port Kaituma, localizado en la región del Esequibo, un territorio en disputa con Venezuela, es ahora el epicentro de una operación de rescate que refleja la unión y la tragedia que vive la nación. Es un momento de luto y reflexión, marcado por historias de heroísmo y pérdida, mientras Guyana enfrenta esta dolorosa crisis.
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