El comercio electrónico en Perú continúa su vertiginosa expansión, representando un cambio significativo en la forma de adquirir productos y servicios. Según la Cámara Peruana de Comercio Electrónico (Capece), más de 18.7 millones de peruanos —el 55% de la población— han adoptado esta modalidad de compra. Este creciente interés ha llevado a transacciones que se estiman en 4,463 millones de dólares, un aumento notable atribuido en parte a la pandemia, que aceleró la adopción de estas plataformas.
Pese a este avance, el potencial de crecimiento es inmenso. Actualmente, el comercio electrónico apenas alcanza entre el 5% del total de las transacciones comerciales en un contexto donde el comercio global representa entre el 50% y el 60% del PIB del país. Esta diferencia subraya las oportunidades que aún existen para incrementar la penetración del e-commerce, especialmente más allá de las grandes ciudades como Lima.
En los últimos cinco años, el sector se ha integrado cada vez más en las rutinas diarias de los consumidores peruanos. La pandemia dejó un legado de nuevas costumbres, transformando las compras por necesidad en un acto de conveniencia y rapidez. Chiara de la Flor Giuffra, gerente comercial multicanal de una prominente plataforma de e-commerce, resalta esta transformación, enfatizando la importancia de la descentralización del comercio electrónico, que busca democratizar su acceso en todo el Perú.
Sin embargo, los expertos como José Ruidías, de Pacífico Business School, identifican dos áreas clave que pueden impulsar aún más este crecimiento: las condiciones estructurales del comercio, que incluyen los medios de pago y la logística, y la capacidad de las empresas para adaptarse a las exigencias de un consumidor cada vez más exigente. Este último punto es esencial, dado que la pandemia ha incrementado la confianza del consumidor en los canales digitales.
Dentro de las categorías de productos que dominan el comercio electrónico, la tecnología —especialmente celulares y laptops— lidera en términos de facturación. Este sector no solo satisface la demanda creciente, sino que también refleja la evolución de un consumidor que prioriza la innovación y la practicidad en sus adquisiciones.
Con estos cambios en marcha, queda claro que el futuro del comercio electrónico en Perú es promisorio. La creciente digitalización de la economía y el aumento en la demanda de experiencias de compra más cómodas y eficientes indican que el camino hacia la consolidación de este canal aún tiene mucho por ofrecer.
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