La neumonía se ha convertido en uno de los principales desafíos de salud pública en México, afectando cada vez a un número más amplio de personas en edad productiva. Según el doctor Julio Ramírez, profesor de Medicina y jefe de la División de Enfermedades Infecciosas en la University of Louisville, esta enfermedad es la quinta causa de muerte en el país. Su incidencia continúa en aumento, especialmente entre las poblaciones con factores de riesgo como la diabetes, la obesidad, el tabaquismo y el consumo de alcohol.
Una de las razones por las cuales este problema ha crecido es el envejecimiento de la población. El aumento en la supervivencia de pacientes con enfermedades crónicas ha ampliado el espectro de individuos vulnerables. Aunque los niños menores de dos años y los adultos mayores de 65 años siguen siendo los más expuestos, el riesgo en personas de entre 18 y 65 años también ha aumentado. Aquellos con sistemas inmunológicos debilitados, como los pacientes oncológicos o los que reciben tratamientos inmunosupresores, son especialmente vulnerables a padecer esta enfermedad.
En Jalisco, los efectos de la neumonía ya son evidentes. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2024 se registraron 3,881 defunciones por influenza y neumonía, posicionando a estos problemas de salud como la cuarta causa de muerte en la entidad.
La percepción pública sobre la neumonía es limitada. Muchos creen que las enfermedades infecciosas ya no representan una amenaza significativa gracias a los antibióticos. Sin embargo, el médico enfatiza la necesidad de mejorar la información disponible, tanto para la población general como para algunos profesionales de la salud, sobre la importancia de la prevención mediante vacunaciones.
Actualmente, existen vacunas disponibles contra cuatro de los principales agentes causantes de neumonía: la influenza, COVID-19, el Virus Sincicial Respiratorio (VSR) y el neumococo. Estos patógenos son responsables de más de la mitad de los casos de neumonía, lo que hace de la inmunización una estrategia preventiva clave. Todas estas vacunas se pueden encontrar en los sistemas de salud pública y privada en México.
Además, es crucial considerar que la neumonía no se limita a ser un episodio agudo. Las evidencias clínicas indican que, tras superar la infección, muchos pacientes enfrentan complicaciones crónicas, incluidas afecciones cardiovasculares como infartos al miocardio meses después de haber tenido la enfermedad. La inflamación generada por la neumonía puede dejar secuelas duraderas, aumentando la carga para el sistema de salud y deteriorando la calidad de vida de quienes la sufren.
Por lo tanto, la vacunación no solo es vital para reducir las tasas de hospitalización y mortalidad por infecciones, sino que también juega un papel esencial en la prevención de complicaciones a largo plazo asociadas con enfermedades no transmisibles. Un desafío importante radica en modificar la percepción de riesgo, ya que enfermedades como la hipertensión suelen recibir mayor atención preventiva en comparación con los virus y bacterias que pueden provocar neumonía, a pesar del significativo impacto de esta enfermedad en la mortalidad y la salud de la población.
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