El número de exjugadores de la NFL que fallecen a causa de la encefalopatía traumática crónica (ETC) sigue en aumento, un reflejo preocupante de los riesgos asociados al fútbol americano. Un estudio reciente, que analiza los datos de jugadores fallecidos entre 2016 y 2021, revela que al menos uno de cada cuatro de estos exatletas sufría de esta grave enfermedad cerebral degenerativa, que solo puede ser diagnosticada post mortem.
Daniel Daneshvar, profesor asociado en la Facultad de Medicina de Harvard y autor principal de esta investigación, destacó que la tasa de mortalidad por enfermedades neurodegenerativas en jugadores de la NFL es aproximadamente cuatro veces mayor que la de la población general. Un dato inquietante que señala la urgencia de abordar esta problemática desde múltiples frentes.
Durante el periodo analizado, un total de 878 exjugadores fallecieron, de los cuales 235 donaron sus cerebros para la investigación. Este gesto altruista permitió a los científicos identificar que 215 de ellos padecían encefalopatía traumática crónica, resultando en un alarmante 24.5% de los jugadores fallecidos analizados.
La creciente preocupación por el bienestar de los deportistas ha llevado a las familias de muchos exatletas, no solo del fútbol americano, sino también de disciplinas como el rugby y el hockey sobre hielo, a optar por la donación de sus cerebros para el estudio de esta enfermedad. Un ejemplo notable es el caso de la hija del exjugador de la NHL Claude Lemieux, quien falleció a los 60 años y cuya familia decidió contribuir a la investigación de la ETC.
Dada la seriedad de esta situación, varios deportes han implementado cambios significativos en sus normativas. Se han establecido reglas más estrictas en torno a las conmociones cerebrales, asegurando que los jugadores no regresen al campo de juego sin una evaluación médica adecuada. Estas medidas incluyen periodos de recuperación supervisados de cerca por los profesionales de la salud, con la intención de proteger la salud cerebral de los atletas.
Con la constatación de que las condiciones neurodegenerativas son una amenaza real para muchos jugadores, la comunidad deportiva y la sociedad en general deben continuar trabajando en conjunto para mejorar la seguridad y el bienestar de los atletas, tanto actuales como retirados.
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