La estrategia del gobierno mexicano en su lucha contra el crimen organizado ha tomado un giro significativo gracias a la colaboración efectiva de los elementos militares y navales en operativos de seguridad pública. En el reciente Informe Semestral de la Fuerza Armada Permanente, que abarca el periodo del 20 de mayo al 19 de noviembre de 2025, se destacan las acciones llevadas a cabo en entidades como Michoacán, Jalisco, Nayarit y Sonora, orientadas a desarticular a los grupos delictivos más activos del país.
La operación Frontera Norte, implementada desde febrero de 2025, se ha consolidado como un pilar fundamental en el reforzamiento de la seguridad en la frontera. Su objetivo es combatir las redes dedicadas al tráfico de narcóticos y prevenir el flujo de armamento proveniente de Estados Unidos hacia México. Este esfuerzo ha dado como resultado la captura de 18,138 generadores de violencia en el semestre reportado y la destrucción de 320 hectáreas de amapola y 296 hectáreas de marihuana.
Los números son elocuentes. En comparación con el mismo periodo de 2024, se observa un incremento notable en diversas áreas: un 16.9% en las detenciones, un 101% en la incautación de vehículos terrestres, un 40% en aeronaves, y una alarmante subida del 133.1% en la incautación de fentanilo. Las cifras en armamento también reflejan un aumento significativo, con un 37.1% más de armas aseguradas y un asombroso 415.4% en la captura de granadas.
Sin embargo, no todo son buenos resultados. Las estadísticas también revelan un descenso preocupante en la destrucción de hectáreas de cultivo, con disminuciones del 83.4% en amapola y 74.4% en marihuana. Asimismo, la destrucción de laboratorios clandestinos también ha caído un 46.3%, y la cantidad de dinero asegurado muestra una reducción del 56.5% en pesos y del 80.6% en dólares.
Adicionalmente, la operación más reciente ha permitido decomisar 285 kilogramos de fentanilo y 1 millón 206,008 pastillas de esta droga sintética, así como la detención de 4,706 generadores de violencia. Estas acciones reflejan un esfuerzo sostenido y coordinado entre las fuerzas armadas y el gabinete federal de seguridad pública, que busca frenar la creciente amenaza del crimen organizado en el país.
El contexto de estas cifras pone de relieve los retos que enfrenta el gobierno en su batalla contra el narcotráfico y la violencia asociada: si bien los operativos han mejorado ciertos indicadores, la disminución en la erradicación de cultivos y laboratorios sugiere que aún queda un largo camino por recorrer para lograr una seguridad duradera y efectiva.
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