Al menos 22 personas perdieron la vida tras el trágico accidente de un avión militar en Bolivia, cuyas causas aún se encuentran bajo investigación. Este siniestro ocurrió en la tarde del viernes 28 de febrero de 2026, cuando un C-130 Hércules de la Fuerza Aérea Boliviana se estrelló en el Aeropuerto Internacional de El Alto, a unos 15 kilómetros de La Paz, mientras transportaba dinero destinado al Banco Central.
De los ocho miembros de la tripulación, uno falleció, y las autoridades aún no han confirmado si había más pasajeros a bordo. Sin embargo, el comandante general de la Policía, Mirko Sokol, ha declarado que, lamentablemente, entre los fallecidos se cuentan cuatro niños, y nueve de los cuerpos han sido identificados, con algunos en estado de mutilación. Además, 37 personas resultaron heridas, incluyendo a un niño que perdió las piernas.
El impacto de la aeronave no solo se limitó a la pista de aterrizaje; partes del fuselaje colisionaron con vehículos en calles adyacentes, exacerbando la tragedia. El ministro de Defensa, Raúl Salinas, ha reconocido la gravedad de la situación y ha anunciado la creación de una junta investigadora para determinar las causas del accidente, destacando la necesidad de encontrar la caja negra para esclarecer los hechos.
El C-130 provenía de Santa Cruz y tenía la misión de abastecer de papel moneda a la capital administrativa. Curiosamente, la carga transportada por la aeronave carecía de numeración y serie oficial, lo que ha llevado al Ministerio de Defensa a aclarar que esos billetes no tienen valor legal. Esto resultó en una escena caótica: centenares de ciudadanos se abalanzaron sobre el lugar del accidente para recoger billetes, lo que provocó disturbios, incluso saqueos en comercios locales.
La situación se tornó aún más compleja cuando, debido a la gran cantidad de personas, las autoridades utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a quienes intentaban ingresar al aeropuerto. A pesar de los riesgos, muchos continuaron intentando acceder al lugar.
Al respecto, el presidente Rodrigo Paz expresó sus condolencias a las víctimas y su angustia por el día de luto nacional, mientras que los hospitales lanzaron una campaña de donación de sangre para atender a los heridos. A lo largo de la jornada, se registraron arrestos por actos vandálicos relacionados con el tumulto generado por el accidente.
Este accidente trágico no solo conlleva una gran pérdida humana, sino que también plantea interrogantes sobre la seguridad aérea en el país y la gestión de emergencias en situaciones críticas. La comunidad boliviana se enfrenta ahora al desafío de procesar este doloroso evento mientras se inicia una ardua investigación para esclarecer lo sucedido y garantizar que se tomen las medidas necesarias para prevenir futuros accidentes.
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