La madrugada del 31 de julio de 2026 se ha caracterizado por una gran actividad en la frontera de Beni Enzar, donde los disparos de material antidisturbios y las sirenas de vehículos policiales resuenan de forma constante. La frontera continúa cerrada tras nuevos intentos de entrada irregular que frustran la reapertura prevista del principal paso entre Melilla y Marruecos, bloqueando a más de 2,000 viajeros de la Operación Paso del Estrecho (OPE) desde la noche del jueves.
Durante la tarde, varios grupos de migrantes marroquíes intentaron, sin éxito, acercarse a los puntos fronterizos, todos los cuales fueron detenidos por las fuerzas de seguridad marroquíes antes de alcanzar el vallado. En este contexto, la Delegación del Gobierno ha mantenido un dispositivo de seguridad plenamente activo, adaptando su respuesta a la evolución de la situación y asegurando una coordinación continua con las autoridades del país vecino.
La delegada del Gobierno, Sabrina Moh, ha estado presente en la zona fronteriza desde primera hora del día, supervisando los acontecimientos y agradeciendo públicamente la colaboración de las fuerzas de seguridad marroquíes y españolas. El cierre del paso, inicialmente previsto para aliviar la situación de los viajeros, debió ser suspendido debido a nuevos incidentes, incluidos enfrentamientos con menores en territorio marroquí.
Desde alrededor de las 19:00 horas, los enfrentamientos se intensificaron, con el uso de gases lacrimógenos por parte de las fuerzas marroquíes y la Policía Española cortando el acceso a Beni Enzar como medida preventiva. Este cierre afecta principalmente a ciudadanos marroquíes que residen en Europa y que se dirigen a Marruecos para pasar las vacaciones con sus familias.
Ante la prolongación del cierre, la Ciudad Autónoma de Melilla ha intensificado su atención humanitaria para los viajeros afectados. Se han proporcionado transportes, camas, alimentos y servicios básicos para garantizar que los residentes temporalmente bloqueados tengan condiciones adecuadas. Entre las medidas adoptadas se incluye el traslado de familias con niños y ancianos a un pabellón especial habilitado por Cruz Roja Española.
Asimismo, se han instalado ventiladores para mitigar las altas temperaturas y se ha planificado el reparto de 900 bolsas con bocadillos, agua y zumos. El dispositivo humanitario también contempla la instalación de asientos y áreas de sombra, así como el suministro constante de alimentos y agua.
Las circunstancias continúan bajo observación por parte de las autoridades españolas y marroquíes, que siguen coordinando sus operaciones en espera de que se posibilite la reapertura del paso fronterizo bajo condiciones seguras para todos los implicados. La situación en Beni Enzar destaca la complejidad de las dinámicas migratorias en la región, un problema que requiere atención constante y soluciones efectivas.
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