La mezcla mexicana de exportación ha alcanzado un nuevo hito este viernes, superando la barrera psicológica de los 100,01 dólares por barril (dpb) por primera vez desde 2022. Este incremento en los precios del crudo se alinea con el comportamiento de los hidrocarburos globales, que han experimentado un repunte marcante. Esta alza se produce en un contexto de creciente desconfianza respecto a los pronósticos de Estados Unidos sobre una posible guerra corta y efectiva en Irán.
La última vez que el petróleo mexicano alcanzó cotas superiores a los 100 dpb fue en el periodo posterior al inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania, un evento que desató un shock en los mercados energéticos a nivel global. En el mismo día, los futuros del crudo Brent cerraron casi cinco dólares más altos, marcando un precio de 112,57 dólares, mientras que el crudo liviano y dulce de Texas (WTI) subió un 5,16%, situándose en 99,64 dólares.
La postergación del ultimátum del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha dado a Irán un plazo adicional de diez días para reabrir el estrecho de Ormuz, ha sido interpretada como una señal negativa, complicando el restablecimiento de suministros regulares y contaminando la confianza en los principales mercados.
Para México, que como exportador de crudo verá un incremento inmediato en sus ingresos petroleros, se presenta el desafío de controlar los precios al consumidor. Este esfuerzo se torna más complicado en un entorno marcado por el aumento de los precios de la energía y otros insumos importados. Recientemente, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) reportó un aumento del 4,63% anual en la primera quincena de marzo, superando las expectativas del mercado.
Considerando que más del 80% de las mercancías en el país se transportan por carretera, la presidenta Claudia Sheinbaum ha decidido implementar subsidios para intentar contener los precios del diésel. Este viernes, la Secretaría de Hacienda extendió por otra semana el estímulo fiscal, intensificando el sacrificio en la recaudación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). A pesar de esta intervención, Sheinbaum ha reconocido que el precio del diésel sigue siendo elevado, lo que sugiere que la estrategia fiscal enfrenta obstáculos significativos.
La volatilidad ha impactado también a los mercados locales. El Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores registró un descenso del 0,6%, cerrando la semana en 66,686 unidades, aunque el desempeño semanal fue positivo con un aumento acumulado del 4%.
El peso mexicano, por su parte, ha enfrentado su tercera jornada consecutiva de pérdidas, pudiendo cotizar a 18,12 unidades por dólar en un contexto donde el dólar se fortalece como refugio ante la incertidumbre geopolítica. La reciente decisión del Banco de México (Banxico) de reducir su tasa de interés de referencia en 25 puntos base, situándola en 6,75%, podría estar contribuyendo a la debilidad de la moneda, a pesar de la aceleración de los precios al consumidor.
Un análisis del Banco Base sugiere que la reducción en la tasa de interés envía una señal de complacencia ante niveles de inflación que superan el objetivo del 3%. Además, el aumento en los precios de la energía está presionando los costos de los fletes marítimos, lo que podría traducirse en mayores precios para otros productos. En la última semana, el índice de referencia de fletes marítimos (WCI) subió un 4,91%, acumulando un avance del 20,05% desde el estallido del conflicto en Europa del Este.
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