Entre la última semana de diciembre de 2025 y los primeros días de enero de 2026, México ha enfrentado un nuevo desafío en el ámbito sanitario: la aparición de dos casos de animales infectados con larvas del gusano barrenador del ganado (GBG). Este tipo de situaciones genera una presión considerable sobre el país, especialmente por parte de Estados Unidos, que mantiene cerrada la frontera al ganado mexicano desde el 9 de julio de 2025, citando la rápida diseminación de la enfermedad como razón principal.
El primer caso fue detectado en una cabra el 1 de enero de 2026 en el Estado de México, y el segundo un día antes, el 31 de diciembre, en el municipio de Llera, Tamaulipas. El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) se ha apresurado a asegurar que ambas situaciones fueron atendidas de manera oportuna, y las acciones necesarias se implementaron rápidamente para evitar una mayor propagación de la plaga.
Los desafíos son significativos: desde el cierre de la frontera, los ganaderos mexicanos han visto pérdidas millonarias, con cerca de un millón de reses que dejaron de comercializar al exterior, lo que representa hasta 700 millones de dólares en pérdidas, según cifras proporcionadas por organizaciones del sector. Ante esta grave situación, la cooperación entre México y Estados Unidos se vuelve crucial para poder contener la diseminación y restablecer el comercio.
En un comunicado, el Senasica confirmó que el caso más reciente de GBG se motivo a acciones inmediatas, como el tratamiento preventivo a otros 20 animales en el rancho afectado. Este enfoque incluye la implementación de medidas como el rastreo epidemiológico, la colocación de trampas y la liberación de moscas estériles, una técnica que se ha demostrado efectiva en la lucha contra el GBG. El objetivo es restaurar la salud del ganado en la región y reabrir la frontera para el comercio de ganado.
La historia reciente del gusano barrenador no es nueva en México; la enfermedad fue erradicada en 1991, pero ha hecho un resurgimiento preocupante desde 2023, especialmente tras su llegada desde Centroamérica. La visita a México de Brooke Rollins, titular del Departamento de Agricultura de EE. UU., junto con otros funcionarios de alto rango, subrayó la importancia de establecer estrategias conjuntas para mitigar los efectos de esta plaga.
En un contexto más amplio, el sector agrícola regional se enfrenta a una creciente preocupación sobre la necesidad de un enfoque concertado en la lucha contra el GBG. Manuel Otero, director del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, enfatiza que todos los países de la región están llamados a colaborar, subrayando que el gusano barrenador representa un desafío para toda América.
Desde el inicio del brote, se han confirmado más de 11,000 casos de gusano barrenador del ganado, siendo los estados de Chiapas, Oaxaca y Veracruz los más afectados. La comunicación del Senasica destaca que el trabajo coordenado ha permitido contener la situación en el sur-sureste del país.
La cooperación internacional, así como un compromiso renovado por parte de ambos gobiernos, es esencial para enfrentar este reto y asegurar la viabilidad económica de la ganadería mexicana. El cierre de la frontera no solo tiene consecuencias inmediatas en términos sanitarios, sino que también impacta a largo plazo el bienestar de los ganaderos y la economía regional.
De cara al futuro, la lucha contra esta plaga no solo es un compromiso local, sino que requiere un esfuerzo colectivo de toda la región y recursos adecuados para poder asegurar un éxito duradero.
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