El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha intensificado sus esfuerzos en el marco de las sanciones económicas al anunciar el 28 de mayo de 2026 nuevas restricciones que afectan a 25 personas, entidades y buques estrechamente vinculados al comercio de petróleo de Irán. Este movimiento se produce en un contexto de tensión elevada en Medio Oriente y tras la declaración de un acuerdo preliminar para el cese de hostilidades entre la Casa Blanca y Teherán.
Las nuevas sanciones, detalladas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), impactan a una persona de nacionalidad india, a ocho buques que navegan bajo diversas banderas, y a 16 empresas que operan en los sectores petrolero y energético iraní. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, enfatizó que desde la Administración Trump no se permitirá al gobierno iraní fortalecer sus capacidades militares a través del aumento en los ingresos por petróleo.
Este nuevo conjunto de sanciones es parte de los esfuerzos de EE. UU. por limitar las ganancias de Irán provenientes de sus exportaciones petroleras y busca mantener un bloqueo sobre los puertos controlados por el régimen persa. Mientras tanto, continúan las conversaciones diplomáticas para tratar de depanar las tensiones bilaterales y regionales.
Una de las advertencias más significativas provino de Bessent, quien anunció que impondrán sanciones a cualquier país, empresa o individuo que colabore con Irán en la creación de peajes para buques en el estratégico estrecho de Ormuz. Esta declaración se realizó en el contexto de negociaciones entre funcionarios iraníes y Omán, donde se exploraba la posibilidad de establecer un nuevo sistema de control y cobro en esta vital ruta marítima.
Bessent también dejó claro que Estados Unidos no tolerará la imposición de un sistema de peajes en Ormuz, reiterando que Omán debe estar al tanto de que se enfrentarán a “medidas agresivas” si se permite esta colaboración. La conversación entre Bessent y el embajador omaní, quien aseguró que no hay planes al respecto, refleja la importancia de mantener buenas relaciones bilaterales, una conexión que ha perdurado por más de dos siglos.
El presidente Donald Trump, durante una reciente reunión de gabinete, endureció su postura respecto a las negociaciones sobre el estrecho de Ormuz, afirmando que este debería permanecer abierto para todos los países. Afirmó: “Son aguas internacionales y Omán se comportará como todos los demás o tendremos que hacerlos volar por los aires”. Esta declaración refuerza la determinación estadounidense de disuadir cualquier intento de imponer restricciones en una de las rutas marítimas más críticas para el comercio global de petróleo.
En este complejo escenario, la Casa Blanca ha confirmado un acuerdo preliminar para extender la tregua actual y abrir nuevamente Ormuz, un paso considerado esencial para el flujo de hidrocarburos a nivel mundial. Las partes han acordado iniciar conversaciones sobre el programa nuclear iraní, aunque ningún aspecto concreto ha sido confirmado por las autoridades de EE. UU. o Teherán.
La dinámica en el estrecho de Ormuz sigue siendo crucial, no solo por su significancia geopolítica, sino también por su impacto en el comercio energético global. La presión de Estados Unidos se intensifica, mientras el futuro de las relaciones entre Irán, Omán y la comunidad internacional pende de un hilo.
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