El crecimiento en el mercado de vehículos blindados ha alcanzado niveles notables en México, especialmente en áreas metropolitanas como la Ciudad de México, el Estado de México, Guadalajara y Monterrey. Este aumento ha sido impulsado por la escalada de la violencia tanto urbana como organizada, un fenómeno que ha llevado a la Asociación Mexicana de Blindadores de Automotores (AMBA) a proyectar un incremento del 10% en las ventas para este año, con aproximadamente 4,000 unidades vendidas anualmente en el país.
A pesar de este crecimiento, México aún está lejos de los estándares del mercado brasileño, que comercializa unas 30,000 unidades anualmente. Este contraste se debe a diferencias significativas en el perfil de los compradores y los costos asociados al blindaje. El blindaje de nivel 3, que protege contra delitos comunes como robos con armas cortas, se ha vuelto el más demandado, siendo la Ciudad de México y sus alrededores los principales mercados para este tipo de vehículos.
Un ejemplo destacado es TPS Armoring, una empresa con más de tres décadas en la industria, que opera desde su planta en Santa Catarina, Nuevo León. Esta compañía ha optado por abrir sedes en diversas ciudades estratégicas, incluyendo Cancún y Guadalajara, atendiendo la creciente necesidad de protección en áreas donde la violencia está en aumento. Según Erika Jiménez, Gerente Comercial de TPS Armoring, la creciente demanda se ha reflejado en un aumento del 10% anual desde la pandemia, con un cambio en el perfil de los clientes: ya no son solo empresarios o políticos, sino ciudadanos comunes que buscan protección ante robos o secuestros.
Cancún ha emergido como un destino importante en este mercado, ya que el crimen organizado ha identificado esta área como un terreno apropiado para sus operaciones, elevando así la violencia y la inseguridad. Esto ha llevado a tanto residentes como turistas a considerar el blindaje de sus vehículos como una opción de seguridad, incluso si no están involucrados directamente en actividades de riesgo.
Por su parte, Carolina Performance, a través de su unidad Carolina Ballistic, también juega un papel crucial en esta industria, destacándose en la fabricación de materiales balísticos para la protección vehicular y personal. Con una planta en Salvatierra, Guanajuato, que es la más antigua en operaciones desde 1845, esta empresa ha visto un aumento sostenido en su actividad, atendiendo principalmente la demanda en el centro del país y el norte, donde se requieren materiales más resistentes.
La creciente capacidad de fuego de los criminales ha desafiado a la industria del blindaje a innovar constantemente. En regiones como Culiacán y Michoacán, los vehículos blindados requieren ahora niveles de protección más altos, como el nivel 5 Plus, diseñado para resistir ataques con rifles de alto calibre y explosivos.
La AMBA representa a diez empresas que gestionan aproximadamente el 70% de los blindajes legales en México. Algunas de estas empresas están colaborando con importantes armadoras como BMW, Audi y Mercedes-Benz para ofrecer blindaje desde la fábrica, realzando así la seguridad en la producción de vehículos. El costo de un blindaje básico se inicia alrededor de los 20,000 dólares, lo que refleja el compromiso con la seguridad en un contexto de creciente violencia.
La información aquí expuesta corresponde a la fecha de publicación original, el 3 de junio de 2025.
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