En el sector textil de Puebla y Tlaxcala, un panorama inquietante se perfila ante la posible implementación de la reforma constitucional que establece la jornada laboral de 40 horas. Los cálculos preliminares sugieren que el costo de la mano de obra podría incrementarse hasta en un 80%, lo que generaría una barrera significativa para la creación de nuevos empleos en una industria que actualmente emplea a 140,000 persona.
Gustavo Lezama González, presidente de la Cámara Textil (Citex) en la región, aclara que, si bien no se oponen a la propuesta, abogan por una implementación gradual que comience en 2030. Este aplazamiento permitiría a las empresas adaptarse a las nuevas exigencias sin comprometer su viabilidad económica.
El contexto es complejo: las empresas operan actualmente con turnos de 24 horas, los siete días de la semana, pero solo alcanzan una capacidad de producción del 65%. Las dificultades generadas por el contrabando y la competencia de productos asiáticos, especialmente de China, complican aún más la situación. La reducción de la jornada laboral, en este marco, podría resultar en un encarecimiento inevitable de la mano de obra, particularmente en relación a horas extras, donde se necesitaría implementar un sistema de compensación que podría hacer insostenible la operación.
Lezama González señala que, en la actualidad, un ajuste en las horas de trabajo podría acarrear un aumento del 36% en los costos, y a partir de ahí, con el incremento en salarios y prestaciones, se estima que el costo laboral podría superar incluso el señalado 80%. Para las empresas, esto también abre la puerta a la informalidad, un fenómeno que, según Lezama, podría afectar gravemente los derechos laborales de los empleados y reducir la recaudación fiscal de impuestos como el Impuesto Sobre Nómina (ISN).
El impacto de esta reforma podría ser vasto, afectando especialmente a aquellas empresas menos capacitadas para afrontar los cambios. No obstante, en medio de este panorama gris, se prepara la Exhibición Internacional Textil (Exintex), que en su edición 24 prevé atraer a 36,000 visitantes y generar una derrama económica de 500 millones de pesos para Puebla. Se estima que las ventas de maquinaria y los acuerdos comerciales en el transcurso del evento, programado del 10 al 13 de marzo, alcancen los 600 millones de dólares.
La situación, marcada por incertidumbres e inquietudes, convoca a un debate crítico sobre cómo el sector textil de Puebla y Tlaxcala podrá adaptarse a las exigencias de la nueva reforma laboral, al mismo tiempo que busca proteger los empleos y el bienestar de sus trabajadores. La verdadera cuestión queda abierta: ¿podrán las empresas responder a este desafío sin sacrificar el crecimiento y la estabilidad en un entorno ya marcado por la competencia desleal?
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


