En febrero de 2026, Petróleos Mexicanos (Pemex) registró un notable incremento en la producción de diésel, que alcanzó 298,732 barriles diarios, lo que representa un asombroso crecimiento del 80% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este nivel es el más alto para un mes de febrero desde 2012, cuando se produjeron 309,044 barriles diarios.
Asimismo, la producción de gasolinas también mostró un rendimiento positivo, creciendo un 26.7% para llegar a 416,000 toneles diarios. Este es el mayor volumen registrado desde 2013, cuando se alcanzaron los 422,000 barriles diarios. Por otro lado, la turbosina tuvo un aumento del 55.9%, totalizando 53,443 barriles diarios, el mejor rendimiento desde 2013.
En conjunto, la producción de todos estos destilados—diésel, gasolina y turbosina—se expandió un 45.4%, alcanzando un total de 767,421 toneles por día. Estos resultados reflejan el avance de la estrategia del Gobierno de México dirigida a promover la soberanía energética del país, enfatizando el fortalecimiento del abasto mediante la producción nacional.
Un efecto directo de este aumento en la producción ha sido una notable disminución en las importaciones. En febrero, la importación de gasolinas cayó un 15.5%, ubicándose en 274,000 barriles diarios, mientras que la importación de diésel se contrajo un asombroso 62.9%, alcanzando solo 34,500 barriles por día. Este fenómeno se alinea con el progreso observado en la producción de la refinería Olmeca, también conocida como Dos Bocas, y en el aumento de los rendimientos de otras refinerías de Pemex.
Sin embargo, no todo es positivo en este panorama. La producción de combustóleo, un combustible residual, experimentó una disminución significativa. En febrero de 2026, se produjo un total de 168,200 barriles diarios de combustóleo, en comparación con los 220,800 barriles diarios de febrero de 2025, lo que equivale a una reducción del 23.8%. Esta disminución responde al compromiso de Pemex con la seguridad, la salud y la protección ambiental, al reducir la producción de un combustible que genera mayores emisiones de gases de efecto invernadero y partículas contaminantes.
En resumen, el claro avance en la producción de destilados en México, sumado a la reducción de importaciones, resalta un camino hacia la autosuficiencia energética. A medida que Pemex continúa fortaleciendo su capacidad productiva, se abre un nuevo capítulo en la historia energética del país, priorizando tanto la economía como el medio ambiente.
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