La tasa de desempleo en México alcanzó un 2.7% de la población económicamente activa (PEA) en noviembre de 2025, un ligero incremento respecto al 2.6% registrado en el mismo mes del año anterior y al mes anterior. Este aumento, aunque sutil, contrasta notablemente con el 3% de septiembre, lo que refleja un panorama laboral diverso y, en cierta medida, complejo. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), esto se traduce en aproximadamente 1.6 millones de personas desocupadas, señalando un incremento de 11 mil en comparación con el año anterior.
La PEA, por su parte, se ubicó en 61.5 millones de personas mayores de 15 años, con una tasa de participación económica del 59%, lo que representa un descenso en comparación con el 60% de noviembre de 2024. Este descenso podría indicar una reducción en el número de personas que buscan activamente empleo, un tema que merece atención.
De este total, la población ocupada fue de 59.8 millones, lo que significa una disminución de 163 mil en comparación con noviembre de 2024. Además, el número de personas subocupadas —aquellos que tienen necesidad y disponibilidad para trabajar más horas— se situó en 4.3 millones, un 7.2% de la población empleada, lo que representa una mejora en relación al 8.9% que se observó en el mismo mes del año pasado.
A su vez, la población no económicamente activa (PNEA) se fijó en 42.8 millones, lo que equivale al 41% de la población de 15 años y más. Entre ellos, 5.6 millones estaban disponibles para trabajar, aunque no estaban buscando empleo activamente, lo que añade otra dimensión a la discusión sobre el mercado laboral.
En un contexto donde las condiciones laborales son cruciales, la tasa de informalidad se mantuvo alta, alcanzando el 54.8%, afectando a 32.8 millones de personas. Esta situación resalta la fragilidad de muchos puestos de trabajo, ya que la ocupación en el sector informal representa el 29.3% de la población ocupada. Además, la tasa de condiciones críticas de ocupación alcanzó un 37.5%, superior al 34.5% del año anterior, evidenciando la precariedad de muchos empleos.
Por sectores, los servicios encabezaron la lista como el área que concentra el 44.2% de la población ocupada, seguido por el comercio (19.7%), la industria manufacturera (16.2%), actividades agropecuarias (10.4%) y la construcción (7.9%). Además, es interesante notar que el 0.6% de los empleados trabaja en ‘otras actividades económicas’, que incluyen sectores como minería, electricidad y suministro de gas.
En términos de género, la PEA femenina fue de 24.3 millones, mientras que la masculina alcanzó los 35.5 millones. La tasa de participación se situó en 45.1% para las mujeres y 74.6% para los hombres, ambos indicadores en descenso respecto a noviembre de 2024.
Estos datos, aunque reveladores, no solo describen una estadística, sino que también plantean preguntas importantes sobre las condiciones económicas y sociales que enfrenta el país. En un entorno donde la recuperación económica es esencial, el monitoreo continuo de estas cifras será vital para entender la evolución del mercado laboral en México.
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