El gasto público en México ha mostrado un aumento en el periodo de enero a mayo de 2026, alcanzando un total de 3 billones 973,596 millones de pesos. Este incremento del 2.3% en comparación con el mismo periodo del año anterior se presenta en un contexto donde el gobierno de Claudia Sheinbaum busca reducir el déficit fiscal. No obstante, se detectó un subejercicio de 417,814 millones de pesos en el gasto aprobado, lo que plantea interrogantes sobre la ejecución real de las políticas públicas.
A pesar del crecimiento en el gasto, el déficit fiscal ha aumentado considerablemente, con los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) alcanzando 527,610 millones de pesos, un incremento del 42% en relación al año pasado. Este año marca el segundo intento del gobierno actual por consolidar la fiscalidad, un reto que se ha heredado del sexenio anterior, donde se contrajo una deuda significativa para finalizar obras emblemáticas.
A finales de mayo, los balances fiscales reflejaron resultados más favorables de lo esperado, con un déficit presupuestario de 266,000 millones de pesos inferior a las proyecciones iniciales. Además, se reportó un superávit de 15,000 millones de pesos en el balance primario presupuestario, lo que indica un manejo prudente de las finanzas públicas. Sin embargo, la deuda, medida de la forma más amplia, alcanzó los 18.5 billones de pesos, lo que implica un aumento del 2.7% en comparación con el año anterior y representa el 50.6% del Producto Interno Bruto (PIB).
Dentro del informe financiero, el gasto programable, destinado a servicios y garantía de derechos para la población, llegó a 2.8 billones de pesos, evidenciando un incremento del 4.3% anual. Se observa que el gasto en ramos autónomos y administrativos creció un 6.8%, mientras que las instituciones de salud como el IMSS y el ISSSTE mostraron un aumento del 11.1%. Sin embargo, las empresas públicas como Pemex y CFE evidenciaron una caída en sus presupuestos, con una disminución del 20.1%.
En lo que respecta al gasto no programable, este se mantuvo en 693,742 millones de pesos, un leve aumento del 2.8%. Es relevante mencionar que las participaciones a entidades federativas y municipios experimentaron una disminución del 3% real anual, atribuida a una caída del 3.1% en la recaudación federal participable.
El costo financiero del servicio de la deuda fue de 433,775 millones de pesos, lo que representó una disminución del 9.6% en comparación con el año anterior, gracias a una estrategia efectiva de refinanciamiento por parte del gobierno. Esto permitió optimizar los vencimientos y generar ahorros en un entorno de volatilidad en los mercados internacionales.
Este panorama refleja los retos y avances en la gestión fiscal en México. A medida que se intenta consolidar la fiscalidad, los próximos meses serán cruciales para evaluar la efectividad de las políticas implementadas y su impacto en el bienestar de la población.
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