El oro ha experimentado un notable aumento del 1% este martes, impulsado por una disminución en las preocupaciones sobre la inflación. Este cambio llega tras la reciente caída del petróleo, en un contexto marcado por las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien sugirió que la guerra en Oriente Medio podría “terminar pronto”. Este panorama ha favorecido un debilitamiento del dólar estadounidense y una reducción en los rendimientos de los bonos del Tesoro, lo que ha sido bien recibido por los mercados del oro.
A las 08:44 GMT, el precio del oro al contado alcanzaba los 5,189.24 dólares la onza, mientras que los futuros del oro estadounidense para entrega en abril registraban un incremento del 1.9%, alcanzando los 5,199.70 dólares. Según el analista de ActivTrades, Ricardo Evangelista, la recuperación de los mercados bursátiles también ha fortalecido la demanda por el oro, aliviando las restricciones en otros ámbitos financieros.
La caída de los precios del petróleo, que descendieron más de un 7% tras las declaraciones de Trump, ha reducido las inquietudes sobre interrupciones prolongadas en el suministro global de este recurso. Sin embargo, la respuesta de Irán, a través del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, ha hecho eco de la tensión en la región. Teherán advirtió que no permitiría la exportación de “ni un litro de petróleo” si los ataques por parte de Estados Unidos e Israel continuaban.
Esta guerra ha afectado considerablemente al estrecho de Ormuz, donde transita una quinta parte del suministro mundial de petróleo. Las interrupciones han llevado a que los petroleros permanezcan varados y que los productores detengan su actividad, causando un aumento significativo en los precios energéticos.
En este contexto, el dólar estadounidense ha experimentado una caída del 0.6%, alcanzando un mínimo semanal. Esto ha permitido que el precio del oro sea más accesible para los inversores que utilizan otras divisas. Además, los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años han bajado, lo que también reduce el costo de mantener activos en oro.
Las expectativas de los inversores se centran ahora en la reunión de la Reserva Federal de Estados Unidos, que se realizará al final de dos días el 18 de marzo. Se anticipa que se mantendrán las tasas estables, mientras que junio podría marcar el mes de la primera reducción de tipos del año, de acuerdo con las proyecciones del CME Group.
Por otro lado, se espera la publicación del índice de precios al consumo en Estados Unidos para febrero, que se anunciará mañana miércoles, así como el índice de gastos de consumo personal (PCE) el viernes, dos indicadores cruciales que los analistas vigilan atentamente.
Además del oro, otros metales preciosos también han mostrado un comportamiento positivo: la plata al contado subió un 2.5% a 89.21 dólares por onza, alcanzando su máximo semanal; el platino avanzó un 1.9% a 2,224.06 dólares, mientras que el paladio registró un aumento del 0.5% a 1,696.76 dólares.
Los movimientos en estos mercados reflejan un interés renovado y un entorno en rápida evolución, marcando el pulso de la economía global y la intrincada relación entre geopolitica y finanzas. La llegada de datos claves y decisiones de política monetaria en los próximos días podrían790 clarificar aún más el rumbo de estos activos preciosos en un mundo en constante cambio.
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