El precio del barril de petróleo Brent cerró el viernes en 80,57 dólares, marcando un aumento del 0,90% respecto a la jornada anterior, aunque, a pesar de esa subida, el petróleo acumuló una notable caída semanal de aproximadamente el 8%. Esta volatilidad en el mercado se produce en medio de señales contradictorias desde Oriente Medio, donde un alto el fuego entre Israel y Hezbollah se enfrenta a la incierta situación de las rutas marítimas en el estrecho de Ormuz, crucial para el tráfico de petróleo.
El contrato de futuros del Brent para entrega en agosto terminó la jornada en Londres con precios que reflejan este panorama internacional. En contraste, el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense experimentó un incremento de 0,94 dólares, o un 1,23%, situándose en 77,54 dólares por barril. Cabe señalar que los volúmenes de negociación fueron bajos debido a un feriado en Estados Unidos.
La tregua acordada entre Israel y Hezbollah, que entró en vigor a las 13:00 GMT del viernes, ha traído consigo un halo de incertidumbre. Aunque se prometió un cese de hostilidades, se reportaron ataques israelíes en el sur del Líbano durante la tarde. Un alto funcionario israelí advirtió que esta tregua podría romperse si Hezbollah vuelve a atacar.
Simultáneamente, Estados Unidos e Irán firmaron telemáticamente un memorando que busca acabar con las hostilidades en la región y desbloquear el estrecho de Ormuz. Este acuerdo establece un plazo de 60 días para alcanzar un pacto definitivo sobre el controvertido programa nuclear iraní y la posibilidad de levantar sanciones. Tras la firma del acuerdo, el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, indicó que las fuerzas de su país permitieron el paso de varios buques, transportando cerca de 12,5 millones de barriles de petróleo por el estrecho.
Sin embargo, a pesar de esta aparente distensión, Irán ha comenzado a implementar un control más riguroso sobre el tráfico marítimo. Informes indican que los buques actualmente deben coordinar su tránsito con la Armada de la Guardia Revolucionaria, mientras que al menos cuatro petroleros dirigidos a puertos iraquíes del Golfo han transitado por el estrecho en los últimos días.
Rory Johnston, fundador del boletín Commodity Context, ha señalado que las realidades en el terreno están afectando las expectativas del mercado. “El mercado descontaba un acuerdo y una ejecución sin contratiempos, y eso no parece ser lo que estamos viendo hasta ahora”, afirmó, subrayando cómo estas condiciones han presionado al alza los precios del petróleo durante la jornada.
Fawad Razaqzada, analista de mercado de StoneX, también advirtió sobre la persistente incertidumbre debido a la posibilidad de nuevos bloqueos en Ormuz, especialmente ante la continuidad de los ataques en Líbano. Sin embargo, él estima que la tregua y el acuerdo entre Washington y Teherán podrían ejercer una presión a la baja sobre los precios del crudo en el corto plazo, anticipando una caída hacia los 70 dólares por barril —un monto similar a los niveles anteriores al conflicto— en las próximas semanas.
En cuanto a la proyección futura, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha estimado en su Perspectiva del Petróleo Mundial 2026 que la demanda global alcanzará los 113,3 millones de barriles diarios para 2030, un incremento significativo desde los 105,1 millones de barriles registrados en 2025. Los productores del Golfo, por lo tanto, ya se preparan para aumentar sus exportaciones a medida que las condiciones en la región se estabilizan.
Así, mientras el mercado del petróleo navega en aguas tormentosas, el desenlace de estos eventos en Oriente Medio seguirá desempeñando un papel crucial en la definición de los precios y la estabilidad del suministro global en el futuro próximo.
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