Los mercados petroleros experimentaron un repunte significativo el pasado jueves, con los precios del crudo West Texas Intermediate (WTI) disparándose más de un 11%. Esta escalada se produjo tras el anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de intensificar los ataques contra Irán, lo que ha generado una preocupación palpable acerca de posibles interrupciones en el suministro de petróleo a nivel global.
Para las 16:10 GMT, los futuros del petróleo Brent se habían incrementado en 6.34 dólares, alcanzando un valor de 107.50 dólares por barril, mientras que los del WTI se dispararon 11.19 dólares, cotizando a 111.27 dólares por barril. En este contexto, el WTI alcanzó un máximo intradía de 113.97 dólares por barril, marcando su mayor aumento de precios en términos absolutos desde 2020.
En un giro notable, el precio del WTI superó al del Brent en casi 3 dólares, una prima que no se había visto en un año. Sin embargo, ambos índices permanecen por debajo de los picos de casi 120 dólares por barril que se habían documentado anteriormente durante el conflicto en curso.
Trump, sin ofrecer un cronograma preciso para la finalización de las hostilidades, prometió que las operaciones militares se intensificarían, señalando que el objetivo sería “devolver a Irán a la Edad de Piedra”. Mientras tanto, el país persa trabaja en un protocolo con Omán para regular el tráfico en el estratégico estrecho de Ormuz, un punto crucial para el comercio de petróleo.
El impacto de estas tensiones también se ha hecho sentir en el mercado, donde algunos operadores han comenzado a evitar negociar con cargamentos que se valoran según el índice de referencia de Dubái, utilizado habitualmente para aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de crudo, debido a la inoperatividad de los puertos en el estrecho.
Adicionalmente, el director de la Agencia Internacional de Energía ha advertido que las interrupciones en el suministro comenzarán a tener repercusiones en la economía europea a partir de abril, después de que la región contara con un resguardo temporal gracias a los contratos de carga previamente establecidos antes del estallido del conflicto.
En resumen, la situación actual del mercado energético es volátil y se vislumbra un futuro incierto, influenciado por las tensiones geopolíticas y su posible impacto en el comercio global de petróleo. Este panorama subraya la relación intrínseca entre la política internacional y los mercados financieros, donde cada declaración puede tener repercusiones significativas.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


