El precio del petróleo experimentó un notable aumento de casi USD 2 por barril el pasado miércoles, en un contexto de creciente tensión entre Estados Unidos e Irán. Esta escalada fue precipitada por declaraciones agresivas del presidente estadounidense, quien advirtió sobre un inminente ataque a la nación persa en respuesta a la caída de un helicóptero estadounidense en el estrecho de Ormuz. La inquietud por el posible impacto en el suministro de petróleo impulsó al alza los futuros del Brent, que subieron un 1,80% hasta alcanzar los USD 93,10 por barril. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) avanzó un 2,08%, cerrando en USD 90,03 por barril tras alcanzar un impresionante máximo de USD 91,47 durante la sesión.
En una declaración pública realizada en el Despacho Oval, Trump anunció que Estados Unidos se preparaba para “atacar a Irán con toda dureza”, expresando su frustración por lo que él calificó como una dilación iraní en las negociaciones de paz. En sus declaraciones, insinuó una “misión secreta” en la que fuerzas estadounidenses habrían extraído 100 millones de barriles de petróleo iraní sin el conocimiento de Teherán, aunque no proporcionó detalles adicionales sobre esta afirmación.
Irán reacciona de inmediato, anunciando que lanzaría ataques contra bases estadounidenses en el Golfo, lo que intensifica la ansiedad en los mercados. El estrecho de Ormuz, esencial para el transporte del 20% del petróleo mundial, se mantiene bloqueado por Teherán desde el pasado 28 de febrero, un hecho que representa una amenaza significativa para los precios del crudo.
Los analistas están observando de cerca esta situación, ya que la reciente caía de 7,2 millones de barriles en los inventarios de crudo de Estados Unidos, mucho más de lo que se esperaba, parece contribuir a un aumento en los precios. Las reservas estratégicas alcanzaron su nivel más bajo desde agosto de 2023, y su capacidad se prevé que siga disminuyendo a un ritmo alarmante.
La reducción de las existencias de petróleo a nivel global está generando presión sobre los precios, aunque factores como la caída de las importaciones chinas y la congestión del tráfico marítimo a través de Ormuz también están limitando el ascenso del crudo. A pesar de las tensiones, algunos analistas creen que la oferta mundial no alcanzará un déficit desastroso respecto a la demanda.
Sin embargo, hay advertencias sobre la llegada de un posible punto de inflexión, que podría hacer que los precios del barril se colapsen por encima de los USD 100. La incertidumbre creada por la escalada de ataques entre Estados Unidos e Irán podría alimentar este temor, reflejando un clima de inestabilidad que ha comenzado a impactar la percepción de los inversores en el sector energético.
La situación está en constante desarrollo y promete continuar siendo un tema candente en días venideros.
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