Los cambios en los hábitos de consumo de los mexicanos son evidentes, impulsados por el crecimiento de los apoyos sociales y un notable aumento en el salario mínimo. Según un reciente estudio denominado Consumer Insights correspondiente al segundo trimestre de 2025, estos factores han propiciado una inclinación hacia productos de gama alta, reflejando una transformación en la forma en que las familias urbanas adquieren bienes.
De acuerdo con el análisis de Worldpanel by Numerator México, el impacto de estos cambios es especialmente significativo en la base media de la pirámide económica. Aunque estos hogares han comenzado a migrar hacia el segmento más elevado del mercado, han mantenido su consumo de marcas tradicionales, las que han formado parte de su vida cotidiana.
Patricia González, ejecutiva de Worldpanel by Numerator México, subraya que aproximadamente el 41% de los hogares urbanos, equivalentes a 10 millones de familias, participan en al menos un programa social. De estos, un 27% se beneficia de hasta dos de los 16 programas existentes en el país. Este soporte, junto con el incremento salarial del 12% en 2025, ha fortalecido el poder adquisitivo de muchas familias.
Por primera vez en la historia, el país cuenta con 60 millones de personas ocupadas, y la tasa de desempleo ha alcanzado un mínimo histórico del 2.4% al final de 2024. Este contexto favorable ha llevado a los hogares a gastar más en ciertas categorías de productos, buscando marcas premium que les ofrezcan no solo calidad, sino también una satisfacción emocional o indulgencia.
En este cambio de patrón de consumo, también han surgido opciones más accesibles. Las marcas propias están ganando terreno, permitiendo a los consumidores elegir alternativas de menor precio sin comprometer la calidad.
González destaca que los hogares mexicanos están aumentando su gasto en productos de cuidado personal en un 20%, abarcando desde artículos de belleza hasta tratamientos faciales. Este es un reflejo del deseo de mejorar la calidad de vida y el bienestar personal.
Sin embargo, es importante señalar que, durante el primer trimestre de 2025, se observó una desaceleración en el consumo, con un incremento de solo 0.4%. Sin embargo, se espera un repunte en el segundo semestre, con un aumento proyectado del 2.6%, gracias a un cambio en las preferencias de gasto hacia categorías que requieren un mayor desembolso.
Esta dinámica de consumo está marcando un nuevo rumbo en la economía de los hogares mexicanos, evidenciando cómo los cambios estructurales pueden influir en las decisiones cotidianas de las familias. La información presentada refleja el contexto de 2025, y a medida que avanzamos, queda por ver cómo continuará esta evolución en el panorama socioeconómico del país en el futuro.
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