Un nuevo capítulo en la batalla por los derechos de autor se despliega en el escenario judicial al conocerse que cinco casas editoriales, junto al renombrado autor Scott Turow, han demandado a Meta y su CEO, Mark Zuckerberg. La acusación se centra en la utilización ilegal de millones de obras protegidas por derechos de autor para entrenar su sistema de inteligencia artificial, Llama.
Presentada en la corte federal de Manhattan, esta demanda colectiva abre un nuevo frente en la creciente tensión entre el mundo editorial y los desarrolladores de inteligencia artificial. Según el escrito de la demanda, Zuckerberg y Meta presuntamente violaron la ley de derechos de autor al usar un vasto acervo de libros y artículos académicos sin obtener la debida autorización ni ofrecer compensación a los autores o editores.
El documento legal sostiene que los demandados actuaron con un desdén notable hacia los derechos de propiedad intelectual, citando el lema de Zuckerberg, “moverse rápido y romper cosas”, como justificación para su conducta. La queja argumenta que se reprodujeron y distribuyeron millones de obras sin el consentimiento necesario, y que Zuckerberg no solo estuvo al tanto de esto, sino que también lo fomentó activamente.
Las editoriales involucradas en la demanda incluyen nombres prominentes como Elsevier, Cengage, Hachette Book Group, Macmillan y McGraw Hill. Entre los autores publicados por estas casas se encuentran Turow, el aclamado novelista James Patterson, la reconocida Donna Tartt, e incluso el expresidente Joe Biden, así como varias ganadoras del premio Pulitzer, como Yiyun Li y Amanda Vaill.
En respuesta a la acusación, Meta ha declarado su intención de luchar contra esta demanda de manera contundente, señalando que la inteligencia artificial está impulsando innovaciones y que, en muchas jurisdicciones, el entrenamiento de IA con material protegido puede ser considerado un uso justo.
La controversia en el ámbito del copyright no es nueva. En los últimos años, una serie de autores ha emitido acciones legales contra diferentes empresas de tecnología relacionadas con el uso de su trabajo en sistemas de IA. Un caso notable es el de Anthropic, que acordó pagar 1.5 mil millones de dólares para resolver una demanda colectiva presentada por autores de ficción y no ficción, con una audiencia de aprobación final programada para la próxima semana.
A medida que este caso avanza, el resultado podría sentar un precedente sobre los límites del uso de materiales protegidos por derechos de autor en el desarrollo de tecnologías emergentes. La comunidad literaria observa de cerca, pues el resultado no solo afectará a los autores y editores involucrados, sino que podría tener repercusiones de gran alcance en el paisaje de la inteligencia artificial y la propiedad intelectual en general.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


