En una noche marcada por las palmeras meciéndose suavemente en enero, subí al asiento trasero del Range Rover de Jeff Zalaznick, quien me llevó por un recorrido a través de siete de los restaurantes más destacados de Major Food Group en Miami. Jeff, un neoyorquino de toda la vida, se trasladó a Miami al inicio de la pandemia. Su distracción al volante, hablando y enviando mensajes de texto como lo haría cualquier ejecutivo de una compañía que genera más de 500 millones de dólares anuales, preocupó a su esposa y socios, los chefs Mario Carbone y Rich Torrisi. Para asegurar la seguridad del viaje, Chris, un exmiembro del SWAT de Miami, actuó como su chofer y guardaespaldas esa noche.
Desde su fundación en 2011, Major Food Group ha despertado tanto elogios como críticas, al crear un nuevo estándar de restaurantes exuberantes, de alta gama y llenos de energía, donde, como reza el lema de Carbone y su famosa salsa, “la cena es el espectáculo”. Durante los últimos 15 años, Jeff, Mario y Rich han sabido capitalizar y expandir esta energía, convirtiendo sus restaurantes en uno de los negocios más exitosos de la industria. A pesar de su reputación como fenómeno neoyorquino, desde la pandemia, la empresa ha hecho un marcado esfuerzo por expandirse globalmente, especialmente en Miami, donde los fundadores han establecido sus bases, y en otros países, en un ambicioso plan que contempla un Carbone en cada continente.
Además de sus establecimientos gastronómicos, Major Food Group también se ha aventurado en el mundo de la hotelería y el bienestar, buscando la expansión continua que les caracteriza. Sin embargo, persiste una pregunta crucial: ¿realmente está justificada esta expansión?
La primera parada de nuestra velada fue ZZ’s Club, un exclusivo club privado en el Design District que lleva el apodo de Jeff. En el local, se le vio interactuando con el personal de la casa, el chef, y varios comensales, todos con una familiaridad que sugería encuentros previos. La presencia de Jeff era inconfundible: su estatura, voz potente y estilo relajado, con su característico hoodie negro, lo hacían destacar.
Mientras aguardábamos que el chef nos presentara algunos platos en preparación, Jeff, aunque no es chef, es un conocedor de la gastronomía, lo que lo convierte en un excelente representante de los comensales de Major Food Group. Durante nuestra conversación, me relató su jornada en West Palm Beach, donde exploraba oportunidades inmobiliarias por el bien del negocio. Jeff tiene una red de relaciones con importantes figuras empresariales, incluyendo a Stephen Ross, dueño de los Miami Dolphins. Este tipo de conexiones son esenciales en su trabajo, ya que muchos se interesan constantemente en contar con un restaurante en sus comunidades.
Su llegada a Miami fue inesperada. Durante una escapada familiar, la pandemia los llevó a quedarse en la ciudad, donde encontraron oportunidades en el mercado gastronómico que no habrían imaginado antes. Mientras que la pandemia devastó muchas industrias en Nueva York, en Miami la situación se estabilizó con rapidez. Así, Major Food Group pudo establecer rápidamente Carbone Miami en un local estratégico en South Beach, un movimiento que se ha visto como un acierto clave.
La historia de Major Food Group no solo refleja la evolución de un trío de empresarios astutos, sino también el cambiante paisaje urbano y culinario que ha sabido aprovechar en tiempos de incertidumbre.
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