El 26 de septiembre de 2026, en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, el ministro de Exteriores de Bahréin, Abdullatif bin Rashid Al Zayani, presentó un contundente mensaje respecto a la alarmante situación de seguridad que enfrentan los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y Jordania. Denunció que se encuentran en una crisis de seguridad “de una gravedad nunca vista en décadas”, en medio de un contexto de ataques con misiles y drones atribuidos a los rebeldes hutíes.
Al Zayani señaló a Irán y sus aliados regionales como una grave amenaza para la estabilidad de Medio Oriente y la economía mundial. Destacó la participación activa de estas milicias en recientes ofensivas contra Arabia Saudita, describiendo estos actos como “una violación flagrante del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas”. El ministro enfatizó que los ataques realizados son indiscriminados y carecen de justificación legal, lo que representa un desafío a la paz en la región.
Más de 7,000 ataques han sido perpetrados en la región por fuerzas leales a Irán, incluyendo 1,700 misiles balísticos, 80 misiles de crucero y más de 5,200 drones que han impactado infraestructuras civiles, puertos, aeropuertos y centrales eléctricas. Esta escalada ha tenido consecuencias significativas, como la detención de 2,000 buques comerciales y el cierre de facto del estrecho de Ormuz, un pasaje crucial para el comercio marítimo global. Al Zayani advirtió que tales ataques han llevado a la muerte de al menos 22 marineros, incrementando así la presión sobre las rutas comerciales.
El ministro de Bahréin también hizo hincapié en la necesidad de garantizar el libre tránsito en el estrecho de Ormuz y cuestionó cualquier posible sistema de permisos que pudiera complicar el tránsito en esta vital vía marítima. Resaltó que aceptar restricciones en el paso por esta ruta podría establecer un precedente peligroso para otras áreas comerciales internacionales, amenazando el intercambio global de recursos indispensables como alimentos y medicamentos.
El cierre del estrecho de Ormuz no solo afecta a los países ribereños, sino que repercute en la economía global, elevando los costos del transporte marítimo y provocando inflación en lugares tan distantes como aquellos que no cuentan con acceso a la costa. Al Zayani reafirmó el derecho de los países atacados a defenderse y a asumir medidas para proteger su soberanía e integridad territorial, recalibrando la narración sobre los conflictos en la región.
Al concluir su intervención, el ministro de Exteriores recordó el papel central de Bahréin en la promoción de una solución pacífica para la guerra en Gaza, haciendo un llamado a la creación de un Estado palestino independiente junto a Israel. Además, urgió a la comunidad internacional a establecer un marco regulatorio vinculante para garantizar un desarrollo seguro de la inteligencia artificial.
Esta declaración se sitúa en un contexto geopolítico complejo y resalta la creciente tensión en la región, cuyo impacto se siente no solo a nivel local, sino que tiene ramificaciones a nivel global, afectando la economía y la seguridad del comercio marítimo internacional. Así, se reafirma la importancia de una intervención concertada para abordar estos desafíos que amenazan tanto la paz como la prosperidad mundial.
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