Baja California Sur (12.8%) y Quintana Roo (18.7%) se destacan como las entidades con el menor índice de población en situación de pobreza laboral en México al primer trimestre del 2025. Les siguen Colima con un 19.7%, Baja California con 20.1% y la Ciudad de México con 21.6%, de acuerdo con el Semáforo Estatal de Pobreza Laboral de México, que monitorea estas cifras de manera rigurosa.
Tradicionalmente, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) era el encargado de medir la pobreza en el país, incluyendo la pobreza laboral, hasta 2024. Sin embargo, desde 2025, esta función ha sido transferida al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), lo que ha generado dudas acerca de la periodicidad y metodología que se utilizará en el futuro.
La pobreza laboral, clave para entender el bienestar económico de la población, estima el porcentaje de personas que obtienen un ingreso laboral inferior al costo de la canasta alimentaria básica. Para que un estado tenga un semáforo en verde, su tasa debe ser inferior a la media nacional y mostrar una disminución significativa respecto al primer trimestre del año anterior. Estados como Jalisco, Nuevo León, Chihuahua, Coahuila, Nayarit y Sinaloa son considerados en semáforo amarillo, con tasas de pobreza laboral comprendidas entre el 20.5% y 36%.
Los estados que mejoran en este indicador son notables. Querétaro, por ejemplo, ha logrado una reducción anual de 8.1 puntos porcentuales, lo que lo convierte en la entidad que más ha disminuido su pobreza laboral en este periodo. Otras entidades con avances destacados incluyen Hidalgo, Quintana Roo, Tlaxcala, Yucatán y la Ciudad de México.
En contraste, los estados que enfrentan mayores desafíos aparecen en rojo en el semáforo. Chiapas lidera esta lista con un alarmante 59.2% de su población en pobreza laboral, seguido de Oaxaca con 56.7% y Guerrero con 50.9%. A nivel nacional, el 33.9% de la población se enfrenta a esta problemática, representando la cifra más baja registrada desde la creación del indicador, pero aún así, 44.2 millones de mexicanos no pueden acceder a la canasta alimentaria con sus ingresos laborales.
Un dato relevante es la mejora del semáforo económico de pobreza laboral para las mujeres, que por primera vez desde 2008 se sitúa en amarillo con un 35.9%. Sin embargo, persiste una brecha del 4.2% en comparación con los hombres, quienes tienen un índice del 31.7%. Las cifras revelan que por cada 100 hombres en pobreza laboral, hay 113 mujeres, reflejando una disparidad que se observa en todo el país.
Finalmente, cabe resaltar que en las entidades con mejor desempeño económico se encuentran las mayores desigualdades, como es el caso de Jalisco, Nuevo León y Baja California. Por otro lado, en regiones como Chiapas, Oaxaca y Guerrero, las diferencias de género son menos pronunciadas, lo que sugiere que la precariedad afecta a ambos géneros por igual.
Estas cifras, aunque reflejan avances en ciertos sectores, muestran que la pobreza laboral continúa siendo un reto significativo a abordar en México.
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