La polémica ha estallado en Galicia después de que el coche oficial del presidente de la Diputación de Ourense fuera cazado por un radar cuando circulaba a 215 kilómetros por hora. Lo curioso es que, apenas 54 minutos antes, el vehículo había sido captado por otro radar circulando a la misma velocidad. Para muchos, esto evidencia un posible intento de esquivar la multa, ya que el segundo radar no tuvo tiempo para reportar la infracción anterior.
La historia ha suscitado un intenso debate en las redes sociales y ha llevado a algunos a pedir la dimisión del presidente provincial, Manuel Baltar. Este ha negado cualquier manipulación de los hechos y ha asegurado que se trata de una “persecución política”. Por su parte, el gobierno gallego ha anunciado una investigación para esclarecer lo sucedido.
No es la primera vez que los políticos gallegos están en el ojo del huracán por su conducción. En 2017, el anterior presidente de la Diputación de Lugo, Darío Campos, fue multado por ir a 160 kilómetros por hora y grabar un vídeo mientras conducía. El incidente fue considerado “irresponsable” y “peligroso” por las autoridades y la opinión pública.
En cualquier caso, este nuevo episodio muestra una vez más la necesidad de que los políticos den ejemplo en la carretera. La velocidad es una de las principales causas de accidentes y está en manos de todos evitarla. Esperamos que las autoridades tomen cartas en el asunto y que hechos como este no vuelvan a repetirse en el futuro.
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