El Banco de México ha tomado una decisión notable al recortar la tasa de interés en 25 puntos base, estableciéndola en 6,75%. Este movimiento, en línea con la valoración actual del panorama inflacionario, se produce a pesar de que la inflación sigue en ascenso, alcanzando un 4,63% en la primera quincena de marzo, un incremento de 0,6% respecto a la quincena anterior.
La Junta de Gobierno, presionada por el impacto de un mundo marcado por la incertidumbre, sobre todo debido a la escalada del conflicto en Medio Oriente, optó por continuar con el ciclo de disminuciones de la tasa de referencia. Entre quienes apoyaron esta decisión estuvo la gobernadora del banco, Victoria Rodríguez, junto a los subgobernadores José Gabriel Cuadra García y Omar Mejía Castelazo. No obstante, Galia Borja Gómez y Jonathan Heath votaron en contra, prefiriendo mantener la tasa en 7%.
Este recorte llega tras una pausa en febrero, y refuerza una postura más laxa en un contexto de debilidad económica en México. La decisión se fundamenta en varios factores: los niveles del tipo de cambio, la disminuida actividad económica y el grado de restricción monetaria. De acuerdo con la institución, a medida que la situación macroeconómica y financiera lo requiera, se considerará el momento adecuado para realizar más recortes en la tasa de referencia, siempre evaluando los diversos determinantes de la inflación y manteniéndose alerta ante las condiciones externas.
Una tasa de interés más baja generalmente estimula el consumo y fomenta la inversión, esenciales para revitalizar una economía que se enfrenta a una desaceleración interna y a un futuro incierto por el conflicto mencionado. Sin embargo, este impulso se produce en un entorno donde los precios de alimentos básicos, como frutas, verduras y combustibles, están en aumento, lo que aleja aún más el objetivo del 3% de inflación del Banco de México. Por tanto, la institución anticipa que no alcanzará dicha meta hasta el segundo trimestre de 2027.
La decisión del banco contrasta con las expectativas del mercado, que abogaba por un enfoque más cauteloso ante el aumento de precios. Los analistas de Banamex han manifestado que el banco central debería haber mantenido la tasa sin cambios, dados los riesgos asociados con el incremento de los costos de productos agrícolas y la posibilidad de que esto afecte aún más a los precios de los alimentos y servicios.
A su vez, el contexto económico es crítico. México, como la segunda economía de América Latina, mostró un crecimiento modesto del 0,8% el año pasado. Para 2026, la Secretaría de Hacienda proyecta un aumento del PIB del 3%, aunque el consenso del mercado es más conservador, situándose en un promedio de 1,5%. En enero, la actividad económica ya había disminuido en un 0,9% respecto al mes anterior, reflejando un rendimiento industrial débil.
Frente a esta realidad, la reducción de tasas se posiciona como un posible motor para reactivar la actividad económica, buscando aliviar el impacto de un entorno inflacionario creciente.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.
![[post_title]](https://columnadigital.com/wp-content/uploads/2026/03/Banco-de-Mexico-disminuye-tasa-de-interes-a-675-por-1024x570.png)
![[post_title]](https://columnadigital.com/wp-content/uploads/2026/03/Aumento-de-demanda-impulsa-cruceros-a-Canarias-75x75.png)
