El abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ha desatado una ola de inestabilidad y violencia en varias regiones de México. Este operativo, que tuvo lugar el 23 de febrero de 2026, resultó en al menos 252 bloqueos carreteros, así como múltiples incendios de vehículos, tiendas de conveniencia y sucursales del Banco del Bienestar.
Ante el panorama de violencia, diversas instituciones financieras tomaron la decisión preventiva de suspender operaciones en el país. Entre las entidades que cerraron sus puertas se encuentran BBVA, BanBajío, Banco Santander y Banamex, entre otras. La priorización de la seguridad tanto de clientes como de empleados fue la razón central detrás de estas medidas.
BBVA anunció el cierre de sus sucursales en Jalisco y estudia extender esta decisión a otras localidades. Sin embargo, los servicios de banca digital y cajeros automáticos permanecen disponibles. Por su parte, BanBajío informó que suspenderá actividades en Jalisco, Nayarit y Colima, pero sus canales digitales y atención telefónica seguirán operativos.
Banco Santander también hizo lo propio, cerrando en Jalisco y suspendiendo parcialmente operaciones en Colima, Guanajuato, Michoacán y Nayarit. Scotiabank y Caja Popular Mexicana se unieron a la lista de instituciones que decidieron cerrar sucursales en respuesta a la crisis, afectando apropiadamente a varias regiones.
Es importante señalar que la situación no solo afecta a las grandes instituciones; también bancos más pequeños como Ve por Más y Banca Mifel anunciaron cierres en varias de sus sucursales por razones similares. En casos de Banorte, HSBC y otros, aunque algunas sucursales permanecerán cerradas, se ofrecen soluciones digitales para seguir brindando servicios a los clientes.
Este contexto pone de relieve un desafío significativo en México, donde la violencia relacionada con el narcotráfico continúa afectando no solo la seguridad pública, sino también la operatividad de sectores vitales como el financiero. A medida que la situación evoluciona, es posible que más instituciones evalúen su postura y tomen decisiones similares para salvaguardar a sus colaboradores y clientes.
Los gobiernos estatal y federal han expresado su compromiso en abordar esta problemática y garantizar la seguridad en las comunidades afectadas, aunque las repercusiones de estos eventos siguen generando inquietud en la población. En resumen, el abatimiento de “El Mencho” podría haber alterado el equilibrio temporal de estas regiones, pero las causas profundas del conflicto aún permanecen.
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