Cancún, Quintana Roo, se convirtió en el epicentro de un cambio significativo en la 89 Convención Bancaria, donde la Asociación de Bancos de México (ABM) lanzó la Fundación de los Bancos de México. Esta iniciativa representa una nueva fase de su estrategia social, centrada en el empoderamiento económico de personas en situación de vulnerabilidad, especialmente jefas y jefes de familia que administran micronegocios.
La ABM ha decidido transformar su enfoque, alejándose de soluciones que solo atienden los síntomas de la pobreza y la precariedad, y dirigiendo sus esfuerzos a abordar las causas estructurales de estos problemas. En esta convención, los temas de impacto y responsabilidad social recibieron una atención sin precedentes, reflejando un deseo de la banca por integrarse más profundamente en el bienestar social.
Alisa Romano, presidenta Ejecutiva de la Fundación de los Bancos de México, destacó que esta renovación cuenta con el respaldo del Comité de Dirección de la ABM y los 54 bancos asociados. Este renacer no es solo un retoque de imagen, sino una reestructuración esencial de su misión.
El enfoque renovado de la fundación se fundamenta en la premisa de que, para causar un impacto real, es necesario ir más allá de atender las necesidades inmediatas. Friné Salguero, directora de la fundación, enfatizó que el nuevo propósito es fomentar la autonomía, las capacidades y el acceso a oportunidades productivas en comunidades vulnerables, contribuyendo así al desarrollo económico y social del país.
Elegir a las microempresas como eje de intervención es clave. Estos pequeños negocios representan un asombroso 95.5% de las Mipymes en México, emplean al 41.5% de la fuerza laboral y aportan un 15% del PIB. Sin embargo, este segmento ha sido históricamente subatendido, enfrentando rezagos en diversas áreas, como financiamiento, capacitación y formalización. Solo el 25% de estas microempresas utiliza herramientas digitales, y un preocupante 52% cierra antes de cumplir dos años.
Esta nueva estrategia se propone ofrecer un acompañamiento integral a los micronegocios, entendiendo que el empoderamiento económico va más allá de la simple generación de ingresos. Implica el desarrollo de habilidades, la creación de redes de apoyo, la educación financiera y la instauración de un entorno propicio para la toma de decisiones informadas.
Además, la fundación pone un énfasis particular en la inclusión de las mujeres en este proceso, dado que el 34% de las Mipymes son dirigidas por mujeres y un alto porcentaje de ellas trabaja en la informalidad. Esta estrategia no solo busca empoderar a las emprendedoras, sino también cumplir con mal pilares estratégicos de la banca: bancarización, digitalización, impulso al crédito y educación financiera.
La implementación de esta nueva visión sucederá de manera progresiva: en 2026 se iniciará la planeación estratégica, en 2027 se lanzará la primera convocatoria con este nuevo enfoque, y para 2028 se calibrará el modelo en base a mediciones de impacto. Las metas para 2029 y 2030 incluyen la consolidación de un esquema que sea escalable y replicable.
Más que un simple cambio en la denominación de la fundación, la ABM propone alinear sus acciones sociales con una agenda productiva de largo plazo, buscando no solo beneficiarse a sí misma, sino también generar valor positivo y duradero en las comunidades de México.
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