El Banco de México ha elevado su pronóstico de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para el año 2026, estableciéndolo en un 1.5%, un incremento respecto al 1.1% estimado en mayo. Esta nueva proyección se sitúa en el centro del rango esperado, que ahora va de 1 a 2%. Durante la presentación de su Informe Trimestral, la gobernadora del banco, Victoria Rodríguez Ceja, subrayó que, a pesar de la recuperación económica observada en el segundo trimestre, aún se prevé una brecha del producto negativa.
Rodríguez Ceja afirmó que, aunque el crecimiento del PIB ha mejorado su pronóstico, el banco no anticipa que esto derive en presiones inflacionarias sobre la demanda. En términos de consumo privado, se espera una recuperación gradual tras un inicio de año débil, aunque la inversión continuará en un estado de debilidad debido a la incertidumbre en el comercio y a las revisiones regulares del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Para el año 2027, Banxico proyecta un crecimiento del 2%, lo que se alinea con el pronóstico anterior de 2.1%, y abarca un rango de entre 1.2% y 2.8%. La gobernadora comentó sobre la reciente revisión del T-MEC, sugiriendo que el diálogo entre las naciones involucradas es un signo positivo que podría conducir a una resolución favorable. Sin embargo, evitó hacer conjeturas específicas sobre los resultados de esta revisión, destacando que permanecerán atentos a la evolución del diálogo y las condiciones comerciales.
El informe también detalla que la inversión fija bruta ha tenido un desempeño débil y su recuperación dependerá, entre otros factores, de la certidumbre en el acceso al mercado estadounidense y de la relación comercial en América del Norte. Asimismo, se identificaron cinco riesgos que podrían impactar el crecimiento, incluyendo la incertidumbre comercial, conflictos geopolíticos, y fenómenos meteorológicos adversos.
A pesar de los riesgos mencionados, Rodríguez Ceja aseguró que México mantiene su grado de inversión en todas las agencias calificadoras, anticipando que esta condición seguirá en el futuro. Resaltó que, a pesar de que algunas agencias han señalado preocupaciones, también reconocen fortalezas del país, como su sólida posición externa y la respuesta efectiva de las políticas macroeconómicas ante la volatilidad.
En el ámbito de la inflación, los miembros de la Junta de Gobierno coincidieron en que la persistente inflación en servicios representa uno de los mayores desafíos para el control inflacionario. Durante una conferencia de prensa, se discutió cómo factores como los choques de costos y la recuperación de la demanda tras la pandemia han influido en esta situación. A medida que se enfrenta el desafío de estabilizar los precios, los subgobernadores apuntaron que la resistencia de los precios de servicios podría obligar al banco a actuar con mayor cautela en el futuro.
Con este contexto, queda claro que el panorama económico de México enfrenta tanto oportunidades como desafíos, con una lenta recuperación a la vista y la necesidad de mantener un enfoque vigilante en las relaciones comerciales y la gestión de la inflación.
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