El Banco de México (Banxico) ha revisado a la baja sus proyecciones de crecimiento económico para el país en 2026, estableciendo una tasa de 1.1%, que representa una disminución considerable en comparación con el 1.6% indicado en su informe anterior. Este ajuste refleja un desempeño de la actividad económica en el primer trimestre del año que resultó ser notablemente más débil de lo previsto. Sin embargo, se espera que esta caída inicial sea parcialmente compensada por un aumento en la actividad durante el segundo y tercer trimestre, impulsada por una demanda externa superior a la anticipada.
Para el año en curso, Banxico espera que el Producto Interno Bruto (PIB) de México crezca en un rango de entre 0.5% y 1.7%. Mirando hacia adelante, también se ha recortado la proyección de crecimiento para 2027, ajustada de 2.0% a 2.1%. En este contexto, la inversión continuará mostrando debilidades, al menos hasta la segunda mitad de 2026, debido a la incertidumbre que rodea la relación comercial con Estados Unidos y la inminente revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Por otra parte, aunque el consumo privado mostró debilidades en los primeros meses de 2026, se anticipa que adoptará una tendencia más positiva a medida que avance el año. Asimismo, las exportaciones se proyectan con una expansión moderada, respaldadas por la producción industrial estadounidense y la demanda en el sector tecnológico.
Banxico mantiene un balance de riesgos a la baja para el crecimiento económico, enfatizando el contexto complejo en el que se encuentra la economía global. Entre los riesgos más significativos se incluyen:
– La intensificación de la incertidumbre derivada de las políticas comerciales en Estados Unidos y la revisión del T-MEC, lo cual podría tener un impacto negativo en el consumo y la inversión.
– Un posible escalamiento de conflictos geopolíticos, como los que se viven en Medio Oriente, que podrían afectar no solo la economía nacional, sino también los flujos de comercio internacional.
– Un menor crecimiento de la economía estadounidense, que podría reducir la demanda externa de productos mexicanos.
– Fenómenos meteorológicos extremos, tales como sequías o temperaturas adversas, que podrían impactar negativamente la actividad económica del país.
Con esta revisión, Banxico subraya la importancia de mantenerse alerta ante un panorama lleno de incertidumbres que podrían influir en el crecimiento económico. A medida que el entorno global continúa evolucionando, todas las miradas estarán puestas en cómo México se adaptará a estos desafíos y cómo se comportará su economía en los próximos años.
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