Analistas de Oxford Economics han emitido expectativas que apuntan a un recorte en la tasa de interés del Banco de México en su próxima decisión monetaria, llevándola a un 6.50%. Los expertos consideran que esta acción podría señalar que el ciclo de bajas en las tasas está cerca de concluir. Inicialmente, se esperaba que el Banco mantuviera la tasa sin cambios hasta septiembre, pero la sorpresa de una contracción económica en el primer trimestre y las estrategias gubernamentales para controlar la inflación importada han motivado esta revisión.
Las proyecciones de Citi respaldan esta perspectiva, indicando también un recorte de 25 puntos base que llevaría la tasa a ese mismo 6.50%. Sin embargo, Oxford Economics estima que la tasa terminal podría quedarse en 6.25%. Durante el análisis titulado “América Latina: Los bancos centrales indican preocupación, pero no pánico ante los riesgos inflacionarios”, se destacan las minutas de la reunión monetaria de marzo. Ahí, muchos miembros de la Junta de Gobierno mostraron posturas moderadas, sugiriendo que aún hay espacio para realizar al menos un recorte adicional.
La situación económica en México es delicada. Se espera que el crecimiento para 2026 alcance apenas un 1.2%, con riesgos claramente inclinados hacia el lado negativo. Factores globales como la crisis petrolera y las tensiones en la relación con Estados Unidos continúan pesando en las proyecciones.
En cuanto a la inflación regional, los analistas han ajustado sus expectativas para el cierre de 2026, elevando sus proyecciones por encima de los objetivos de los bancos centrales en México, Brasil, Colombia, Chile y Argentina. Aunque anticipan que el impacto será menos pronunciado en 2027, a medida que los precios de los commodities logren estabilizarse.
Particularmente para México, se considera que la inflación de alimentos frescos ha alcanzado su punto máximo. Para abril, se proyecta un aumento en los precios al consumidor de 0.24%, influido positivamente por subsidios estacionales en electricidad y combustibles, que compensan, en parte, el alza de precios de productos frescos. Los precios de tomate, chile y cebolla, a pesar de ser altos, son vistos como un problema recurrente y temporal, no relacionado directamente con la crisis en Medio Oriente.
Aunque existen riesgos al alza para la inflación mexicana, la proyección se mantiene en 4.1% para el fin de 2026, en un contexto donde el objetivo de inflación del Banco de México se sitúa en 3%, con un margen de variabilidad de ±1 punto porcentual.
Mientras tanto, Colombia se perfila como el país con la mayor variación de inflación en la región, alcanzando un 7.1%, seguido de Brasil con 5.7% y Chile con 4.5%. Los bancos centrales de Chile y Colombia probablemente mantendrán sus tasas actuales, frente a la presión que enfrentan para cumplir con sus objetivos inflacionarios.
Con este telón de fondo, las decisiones en política monetaria se vuelven cruciales para el desarrollo económico futuro de México y la región.
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