El comportamiento de los precios en México ha mostrado señales de moderación desde el año 2024. Sin embargo, las previsiones para 2025 mantienen la inflación por encima del objetivo fijado por el Banco de México, con estimados que indican que la inflación general cerrará en 4.07% y la subyacente en 4.11%, ambas considerablemente por encima de la meta del 3.0%, con un margen de +/- un punto porcentual.
A pesar de un descenso en las tasas de inflación observadas entre mayo y julio, que ubicaron la inflación general en 3.51%, se anticipa un aumento en la segunda mitad del año. Factores como el gasto estacional en educación en agosto, el evento comercial de El Buen Fin en noviembre y el incremento habitual en la oferta monetaria en diciembre podrían ejercer presión al alza sobre los precios.
Contrariamente, las proyecciones del Banco de México contemplan que tanto la inflación general como la subyacente se acercarán al objetivo de 3.0% a partir de este mismo año, con estimaciones alrededor del 3.7%.
Recientemente, la Junta de Gobierno del Banco de México decidió recortar la tasa objetivo en 25 puntos base, llevándola a 7.75%. Este ajuste se fundamenta en factores como el comportamiento del tipo de cambio, la desaceleración de la actividad económica, y el posible impacto de nuevas políticas comerciales globales. Importa recordar que el Artículo 2° de la Ley del Banco de México estipula que su objetivo principal es “procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda”, seguido por el desarrollo saludable del sistema financiero y el buen funcionamiento de los sistemas de pagos. Este marco legal indica que, actualmente, la autoridad monetaria parece priorizar el crecimiento económico sobre el control de la inflación, a pesar de que un adecuado control de precios podría fomentar un crecimiento más sostenible y mejorar el bienestar social.
Del lado de la Junta de Gobierno, se ha abierto la puerta a posibles recortes adicionales en el transcurso del año, dejando entrever la posibilidad de hasta dos ajustes más de 25 puntos base cada uno. Esto podría llevar la tasa de interés interbancaria a 7.25% para el cierre de 2025, una cifra alineada al rango estimado por el banco para la tasa real neutral, que se sitúa entre 1.8% y 3.6%.
Asimismo, se espera que la Reserva Federal de Estados Unidos realice al menos una reducción en su tasa de referencia antes de finalizar el año, lo que podría afectar el diferencial entre ambos tipos de interés y influir en las decisiones futuras de Banxico.
En resumen, todo apunta a que las tasas de interés mantendrán una tendencia a la baja, aunque el riesgo de un repunte en la inflación subyacente permanece latente. Este entorno podría ser propicio para las empresas que buscan mejorar sus condiciones de financiamiento y, por ende, elevar su productividad. Sin embargo, el futuro del enfoque del banco central hacia el crecimiento frente a la inflación sigue siendo incierto.
Para mitigar la volatilidad en el mercado, existen herramientas estratégicas como las coberturas. En el ámbito de tasas de interés, la oferta en MexDer es considerable, con productos basados en TIIE, Cetes y Bonos. Un ejemplo notable del uso eficaz de coberturas es el de Gruma, una empresa mexicana con proyección global que utiliza instrumentos como swaps y futuros para manejar riesgos asociados a la fluctuación de precios de materias primas. Recientemente, Standard & Poor’s ha elevado su calificación crediticia de BBB a BBB+, destacando su sólido desempeño financiero y prudente gestión de inversiones. Las tendencias actuales sugieren que el panorama financiero se ajusta continuamente, generando oportunidades y escenarios variables para empresas y economistas.
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