La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) junto con el Banco de México (Banxico) han revisado su propuesta de recorte a las cuotas de intercambio en el sistema de pagos, después de recibir una serie de observaciones y comentarios del sector. Esta consulta pública, que se lanzó con el objetivo de promover la aceptación y eficiencia de los pagos con tarjeta en el país, busca también reducir los costos por estas operaciones, lo cual podría incentivar su uso entre los comercios.
En octubre de 2025, las autoridades dieron a conocer un anteproyecto que prometía reducir significativamente las cuotas de intercambio. Estas son las tarifas que el banco del comercio paga al banco emisor de las tarjetas de crédito y/o débito cuando se realizan compras. Originalmente, la propuesta establecía un límite de 0.60% para las tarjetas de crédito, marcando una baja considerable respecto al actual 1.92%. Para las de débito, la tasa se proyectaba descender de 1.15% a un atractivo 0.3%. Sin embargo, este anteproyecto experimentó modificaciones en los meses subsiguientes.
El nuevo anteproyecto, que ha sido objeto de un análisis más profundo debido a la extensa participación en la consulta pública, ahora propone un ajuste menos drástico en las tarifas. Las nuevas tasas establecidas son del 1.30% para las tarjetas de crédito y del 1.00% para las de débito. Estas cifras reflejan un balance entre la necesidad de mejorar los costos para los usuarios y la realidad del mercado.
Banxico y la CNBV han enfatizado en su comunicado que es esencial este proceso, ya que busca atender las demandas y necesidades del mercado de forma efectiva. Con la intención de impulsar una gradual disminución de las cuotas, las autoridades también planean fortalecer las obligaciones de interoperabilidad. Esto significa que todas las terminales de punto de venta deberán aceptar cualquier tarjeta, independientemente del emisor o la red a la que pertenezcan.
Las medidas propuestas no solo están orientadas a reducir los costos, sino que también pretenden fomentar la competencia y promover la innovación en el sector. De esta manera, se facilitará aún más la aceptación de pagos mediante métodos distintos al efectivo, un objetivo que ha cobrado especial relevancia en la actualidad.
A medida que las negociaciones y ajustes continúan, el impacto de estas decisiones podría ser sustancial, no solo para los comerciantes, sino para todos los usuarios que dependen de los pagos electrónicos en su vida diaria.
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