La noche del lunes, la tormenta tropical Bárbara se degradó tras haberse convertido, horas antes, en el primer huracán de la temporada en el Pacífico mexicano. Según el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC), a las 9:00 p.m. hora de la Ciudad de México, Bárbara se encontraba a 370 kilómetros del puerto de Manzanillo, presentando vientos sostenidos de 110 kilómetros por hora.
Las previsiones indican un debilitamiento continuo de la tormenta, con expectativas de que se transforme en un remanente bajo para el miércoles. Esta transición es parte de la naturaleza dinámica de estos fenómenos meteorológicos, que pueden cambiar rápidamente de intensidad.
Durante la mañana del lunes, Bárbara alcanzó la categoría 1 como huracán, con vientos de aproximadamente 120 kilómetros por hora. Además, el NHC reportó la existencia de la tormenta tropical Cosme, que avanza a unos 965 kilómetros de la península de Baja California con vientos también de 110 kilómetros por hora, y que presenta probabilidades de convertirse en huracán la madrugada del martes.
Ambos fenómenos parecen dirigirse lejos de la costa de México en su trayectoria por el Pacífico. Sin embargo, el Servicio Meteorológico Nacional advirtió que las bandas nubosas de Bárbara ya están generando intensas lluvias en las zonas costeras de los estados de Jalisco, Colima y Michoacán.
México, debido a su ubicación geográfica, experimenta anualmente la llegada de ciclones tanto en sus costas del Pacífico como del Atlántico, generalmente entre mayo y noviembre. Recordando eventos recientes, en octubre de 2023, el puerto de Acapulco fue devastado por el huracán Otis, que rápidamente alcanzó la categoría 5 en la escala Saffir-Simpson, provocando una tragedia con medio centenar de muertos y cerca de 30 desaparecidos. En septiembre de 2024, la costa sur del Pacífico mexicano enfrentó a John, un huracán de categoría 3, que provocó al menos 15 fallecimientos, la mayoría en Acapulco.
Los científicos advierten que el cambio climático está recalefaccionando las aguas oceánicas, lo que hace que estas tormentas tropicales sean cada vez más intensas e impredecibles. La situación actual refleja la importancia de estar preparados ante los estragos que pueden causar fenómenos naturales como huracanes y tormentas, reforzando la necesidad de seguir avanzando en el estudio de estos eventos climáticos.
La información proporcionada se basa en datos disponibles hasta el 10 de junio de 2025 y es fundamental para mantener a la audiencia informada sobre la situación climática en la región.
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