La discusión sobre el fracking en México sigue siendo un tema candente. Alicia Bárcena, titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), ha resaltado que la presidenta Claudia Sheinbaum es consciente de los riesgos asociados con la fracturación hidráulica, una técnica controvertida que inyecta fluidos a alta presión en el subsuelo para extraer gas natural. Sin embargo, esta técnica aún no ha sido desechada del todo, ya que se están evaluando recomendaciones de expertos, y se han autorizado pruebas para verificar la disponibilidad de agua en condiciones adecuadas.
En su comparecencia ante las comisiones unidas de Cambio Climático y Medio Ambiente de la Cámara de Diputados, Bárcena aclaró que no se han autorizado pruebas piloto de fracking como tal. Más bien, se están realizando estudios para identificar agua salada y profunda, lo que es un prerequisito antes de considerar cualquier tipo de explotación mediante esta técnica. A día de hoy, dicha explotación no cuenta con las condiciones ni con la autorización presidencial necesaria.
Para que México pueda avanzar hacia el uso del fracking, Bárcena subrayó la necesidad de actualizar diversas Normas que rigen la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA). Este proceso incluiría la elaboración de nuevas directrices para la construcción de pozos no convencionales y normas específicas para el tratamiento del agua salina. Además, el análisis realizado por el grupo de expertos determinó que el fracking podría llevarse a cabo solo en la cuenca Sabinas-Burro-Picachos, destacando que no se puede implementar en otros lugares del país.
Las recomendaciones para llevar a cabo el fracking son estrictas: está prohibido el uso de agua para consumo humano o agrícola, y debe haber un monitoreo permanente de actividades sísmicas. Asimismo, se debe evitar el uso de químicos altamente tóxicos y garantizar la preservación de acuíferos de agua potable y ecosistemas.
En un ámbito distinto, pero relacionado con el agua, Bárcena destacó las inversiones históricas de 180,000 millones de pesos destinadas a garantizar el derecho al agua durante este sexenio. Se han canalizado 20,000 millones de pesos para la restauración de tres ríos importantes: el Atoyac, el Lerma-Santiago y el Tula, beneficiando a unos 25 millones de personas en 10 estados.
La secretaria mencionó también que se han ejecutado más de 24,000 obras en agua potable y saneamiento, cubriendo 2,183 de los 2,500 municipios del país. Con 17 proyectos hídricos estratégicos en marcha y una inversión que supera los 80,000 millones de pesos, se persigue un ordenamiento más eficiente de las concesiones otorgadas en el pasado para evitar la sobreexplotación de recursos hídricos.
En relación a la conservación, México cuenta actualmente con 232 áreas naturales protegidas y 623 áreas destinadas voluntariamente a la conservación, abarcando casi 99.3 millones de hectáreas. Se observa un aumento del 64% en la población de mariposa monarca y la existencia de 5,326 ejemplares de jaguar.
Sin embargo, la gestión del medio ambiente también enfrenta retos. Respecto al derrame de petróleo en el Golfo de México en febrero, originado por una fuga en un oleoducto de Pemex, Bárcena reconoció que la información llegó tarde. Desde entonces, su equipo ha realizado 353 recorridos para evaluar los daños y ha establecido un comité científico para monitorear derrames futuros.
En resumen, a medida que se evalúan las posibilidades del fracking, las acciones en materia de conservación y agua son esenciales. Con una combinación de inversiones y esfuerzos en normativas, el gobierno busca un equilibrio entre desarrollo y sostenibilidad, una tarea que sin duda requerirá atención constante y colaboración en los próximos años.
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