Bard College, ubicado en Annandale-on-Hudson, Nueva York, ha iniciado una “revisión independiente” de los lazos de su presidente, Dr. Leon Botstein, con el fallecido convicto por delitos sexuales Jeffrey Epstein. Esta decisión surge tras la revelación de correos electrónicos recientemente desclasificados por el Departamento de Justicia, que indican vínculos cercanos entre Botstein y Epstein.
El anuncio fue realizado por la junta de fideicomisarios de la institución en un comunicado. La junta ha contratado al bufete de abogados WilmerHale para llevar a cabo la revisión del intercambio de correos electrónicos. Durante años, Botstein, que ha estado al frente de Bard desde 1975, ha sostenido que su relación con Epstein se limitaba a fines filantrópicos, buscando asegurar donaciones sustanciales para mejorar la delicada situación financiera de la universidad. Sin embargo, los nuevos correos electrónicos sugieren que existía una relación más personal entre ambos.
En un correo escrito en 2013, Botstein manifestó que valoraba su “nueva amistad” con Epstein y firmó el mensaje con un “Te extraño”. Además, se ha informado que Botstein visitó frecuentemente el townhouse de Epstein en Manhattan. En al menos una ocasión, Epstein utilizó su helicóptero para aterrizar en el campus de Bard, acompañado por mujeres. En un hecho peculiar, ambos colaboraron en la compra de un raro reloj suizo de la década de 1920, mostrando confusión posteriormente sobre la propiedad del mismo.
Las revelaciones sobre sus interacciones no terminan ahí; Epstein actuó como intermediario entre Botstein y el cineasta Woody Allen y su esposa, Soon-Yi Previn, cuando una de sus hijas mostró interés en asistir a Bard. Aunque un portavoz de Botstein enfatizó que la admisión de la niña fue exclusivamente por mérito, los correos electrónicos sugieren que Epstein desempeñó un papel en este proceso.
Además, una organización por parte de la oficina de Botstein facilitó un viaje a la isla privada de Epstein en 2012. El presidente no respondió a solicitudes de comentarios el día de la publicación de estos informes, pero en un mensaje a la comunidad universitaria semanas previas, se disculpó por su relación con Epstein, describiéndolo como un “hombre verdaderamente malvado.”
A pesar de las controversias, Botstein defendió su relación con Epstein, afirmando que se centró en la recaudación de fondos para Bard, un asunto crítico en un momento en que muchas universidades de artes liberales enfrentaban desafíos financieros. La junta de Bard, presidida por James Cox Chambers, había apoyado previamente a Botstein, destacando su habilidad para asegurar donaciones que han contribuido a la estabilidad de la institución.
La revisión independiente se propone esclarecer “el alcance completo de estas comunicaciones, las contribuciones financieras relacionadas con Epstein y cualquier asunto pertinente para comprender completamente estas cuestiones.” La junta también se comprometió a compartir los resultados y a comunicar de qué manera avanzará la universidad como comunidad.
Bard College se enfrenta a un momento crucial que podría redefinir su futuro y su reputación, mientras los demás observan de cerca los resultados de esta investigación.
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