El gigante químico Bayer, a través de su filial Monsanto, ha alcanzado un acuerdo monumental de hasta 7,250 millones de dólares para resolver reclamaciones relacionadas con su herbicida de glifosato, Roundup. Este acuerdo busca enfrentar tanto los litigios ya en curso como aquellos que podrían surgir en el futuro, en medio de alegaciones que vinculan el producto con ciertos tipos de cáncer, especialmente linfomas no hodgkinianos (LNH).
La estructura del acuerdo estipula pagos anuales que serán “limitados y decrecientes”, distribuidos a lo largo de un periodo de 21 años. Bayer se ha mostrado optimista, destacando que esta estrategia proporcionará una “mayor certeza financiera” a la compañía. No obstante, este acuerdo aún está sujeto a la aprobación del tribunal de San Luis, Misuri, Estados Unidos, un paso esencial en el proceso.
Desde que adquirió Monsanto en 2018, Bayer ha enfrentado una avalancha de litigios que le ha costado más de 10,000 millones de dólares en resoluciones judiciales. En este contexto, el incremento de 4,000 millones de euros en sus provisiones para litigios relacionadas con el glifosato, alcanzando un total de 11,800 millones de dólares, refleja la seriedad de la situación actual.
La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer ha clasificado el glifosato como un probable carcinógeno. A pesar de estas advertencias, Bayer sostiene que múltiples estudios científicos y aprobaciones regulatorias respaldan la seguridad de su herbicida. La empresa enfatiza que las medidas implementadas son meramente para contener los litigios y no implican reconocimiento de responsabilidad o culpa.
El acuerdo se presenta en un contexto complicado, ya que existen alrededor de 67,000 causas aún pendientes de resolución. En enero, la Corte Suprema de Estados Unidos aceptó revisar una apelación de Bayer respecto a una indemnización de 1.25 millones de dólares concedida a un demandante que alegó que su cáncer fue causado por el uso de Roundup. Bayer argumenta que la empresa debería estar protegida de demandas estatales dado que la Agencia de Protección Ambiental (EPA) federal autorizó la venta del producto sin necesidad de advertencias al consumidor.
El director ejecutivo de Bayer, Bill Anderson, ya ha insinuado la posibilidad de que la compañía renuncie al uso de Roundup, un herbicida emblemático, citando el alto costo de las prolongadas batallas legales. El acuerdo alcanzado recientemente, junto con el caso en la Corte Suprema, representa una serie de pasos estratégicos esenciales en la complicada historia del herbicida Roundup y la posición de Bayer en el mercado.
Esta situación continúa desarrollándose y será objeto de atención constante a medida que se resuelvan los litigios y se evalúen los procedimientos legales futuros.
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