La economía mexicana enfrenta un panorama desafiante, marcado principalmente por el impacto arancelario impuesto por el gobierno de Donald Trump, que ha llevado a BBVA México a ajustar su pronóstico de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para 2025. Según su nueva estimación, se anticipa una contracción del 0.4%, una caída considerable respecto al crecimiento previo proyectado del 1.0%.
Arnulfo Rodríguez, economista principal de BBVA México, ha señalado que esta reducción en las expectativas económicas se debe en gran medida a los efectos de los aranceles que Estados Unidos ha implementado. Sin embargo, también expresó una cierta esperanza de que, a largo plazo, México pueda beneficiarse de un entorno comercial menos proteccionista por parte de su vecino del norte. Comparando proyecciones, el nuevo pronóstico de BBVA coincide con el del Fondo Monetario Internacional (FMI), que estima una contracción del 0.3%.
Para el año 2026, BBVA México presenta una ligera recuperación, anticipando un crecimiento del 1.2%. A pesar de que la economía mexicana logró esquivar la recesión técnica en el primer trimestre de 2025, se observan signos preocupantes que indican un menor dinamismo. El consumo privado ha comenzado a disminuir, especialmente a medida que se debilita la masa salarial real, lo que a su vez ha afectado la confianza del consumidor.
La inversión, otro pilar fundamental de la economía, también ha mostrado señales de desaceleración, ya que las empresas parecen haber postergado decisiones clave en un clima de incertidumbre. Esto, combinado con una notable disminución en la creación de empleos, presenta serios desafíos para la recuperación económica.
Carlos Serrano, economista jefe de BBVA México, subrayó que el país enfrenta vientos en contra persistentes que complican aún más el panorama. Factores como la incertidumbre relacionada con las reformas judiciales y la política comercial de Estados Unidos, junto a una política fiscal restrictiva y la desaceleración económica en el norte, están impactando negativamente diferentes indicadores económicos. Las consecuencias incluyen una baja en la inversión, el empleo, el consumo, el gasto público, las exportaciones, la producción manufacturera y la demanda de crédito.
Por todo esto, se anticipa que el crecimiento de la economía mexicana en el presente año podría ser negativo. Sin embargo, Serrano se mostró optimista y enfatizó que no necesariamente se trata de un año perdido, siempre y cuando se implementen políticas económicas efectivas, como las propuestas en el Plan México.
Con la información proporcionada, se destaca cómo factores externos e internos están configurando un complicado escenario económico para México en 2025, un contexto que requerirá atención cuidadosa y respuestas estratégicas efectivas para abordar estos desafíos.
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